Boca Juniors volvió a decepcionar a sus hinchas con una actuación deslucida y sin respuestas futbolísticas. En el Estadio Único Madre de Ciudades, el equipo de Miguel Ángel Russo fue superado por Atlético Tucumán, que con orden y eficacia lo eliminó de la Copa Argentina. El resultado final fue 2-1, pero el trámite del partido dejó una sensación de impotencia que va más allá del marcador.
El primer tiempo mostró a un Boca dominante en posesión (74%) pero sin profundidad ni ideas. Las pocas chances claras fueron desperdiciadas por Cavani y Merentiel, mientras que la defensa comenzaba a mostrar grietas. El Decano, con apenas 26% de tenencia, apostó al contragolpe y a la pelota parada, esperando el momento justo para golpear.
Y ese momento llegó en el complemento. Clever Ferreira abrió el marcador a los 65 minutos tras un córner mal defendido, y nueve minutos después, Mateo Bajamich aprovechó un rebote para ampliar la ventaja. Boca, desorientado y sin reacción, apenas logró descontar en el tiempo agregado con un gol de Cavani que no cambió el destino del encuentro.
La derrota no solo significa la eliminación de la Copa Argentina, sino que expone una crisis futbolística que se profundiza. Boca ya había sido eliminado de la Libertadores y del Mundial de Clubes, y ahora deberá apostar todo al torneo local, donde tampoco muestra señales de recuperación. El equipo está en la onceava posición de la Zona A y acumula empates que lo alejan de la pelea por el título.
Con un plantel lleno de nombres pero sin funcionamiento, y un cuerpo técnico que no logra encontrar el rumbo, Boca enfrenta un segundo semestre cargado de dudas. El próximo desafío será ante Huracán, pero más allá del rival, el verdadero problema parece estar dentro del vestuario. ¿Podrá el Xeneize levantar cabeza o seguirá sumando papelones?