La noche en Parque Patricios fue un nuevo golpe para Boca Juniors. El equipo de Miguel Ángel Russo cayó 1-0 ante Huracán y alcanzó la peor racha de su historia: once partidos sin ganar. Pero más allá del resultado, lo que marcó la jornada fue el episodio protagonizado por Miguel Merentiel, quien explotó de bronca al ser reemplazado sin saberlo.
El delantero uruguayo salió al campo para disputar el segundo tiempo, pero al ver su número en el cartel de cambios, se retiró directamente al vestuario sin saludar. En un gesto de furia, rompió el vidrio de una de las puertas del vestuario visitante, generando un escándalo que rápidamente se viralizó.
Desde Boca reconocieron el incidente y pidieron disculpas al club local, comprometiéndose a pagar los daños. Russo intentó minimizar la situación, alegando “un problema de papeles” con el cuarto árbitro, pero la reacción de Merentiel dejó en evidencia una comunicación fallida y un vestuario cargado de tensión.
La derrota ante Huracán no hizo más que profundizar el mal momento futbolístico del Xeneize. El equipo mostró poca reacción, escasa generación de juego y una defensa vulnerable. El gol de Matko Miljevic selló una noche para el olvido, mientras los hinchas comienzan a perder la paciencia.
Con el clásico ante Racing en el horizonte, Boca enfrenta una encrucijada: recuperar la confianza, ordenar el vestuario y cortar una racha que amenaza con desestabilizar al cuerpo técnico. La escena de Merentiel fue solo el síntoma de una crisis que ya no se puede disimular.