La reciente disposición 16/2025 y el Decreto 510/2023, que elevan los aportes patronales del 8% al 19,12%, generaron un fuerte rechazo en el fútbol argentino. River Plate, a través de su vicepresidente segundo, Ignacio Villarroel, calificó la medida como “confiscatoria e imprevisible”.
Villarroel explicó que el nuevo esquema implicaría una pérdida neta de $16.820 millones para el club entre septiembre de 2023 y junio de 2025. “River no recibe subsidios ni exenciones. Todo lo que se construye se hace con aportes propios, de sus socios, sponsors y ticketing”, afirmó, en respuesta directa a los dichos del ministro Federico Sturzenegger, quien había mencionado al club como ejemplo de baja contribución.
El dirigente defendió el modelo autosustentable de River, que incluye más de 49 disciplinas deportivas, un colegio con 1.200 alumnos, una universidad con 200 estudiantes y programas de becas alimentarias y médicas. “Frustra que se digan cosas que no son”, expresó, y advirtió que el impacto fiscal podría comprometer obras como el nuevo Colegio River Plate.
En el plano legal, Villarroel confirmó que la AFA interpuso un amparo que fue aceptado por la Justicia, suspendiendo la aplicación del decreto hasta octubre. River también evalúa medidas judiciales propias.
La polémica sigue creciendo, y River Plate se posiciona como uno de los principales opositores a una reforma que, según sus autoridades, amenaza el rol social del fútbol en Argentina.