La noche del 30 de julio, el Obelisco de Buenos Aires se iluminó de azul en conmemoración del Día Internacional de Lucha contra la Trata de Personas, una fecha instaurada por la ONU en 2013 para visibilizar esta grave violación a los derechos humanos. La iniciativa fue impulsada por la Dirección General de Asistencia a la Víctima, dependiente del Ministerio de Justicia porteño, como parte de la Campaña Corazón Azul de Naciones Unidas.
El gesto simbólico busca expresar la tristeza de quienes sufren explotación y recordar la insensibilidad de quienes participan en redes de trata. Pero más allá del impacto visual, la acción se enmarca en una política pública activa: entre enero y junio de 2025, se asistió a 175 víctimas, incluyendo casos de explotación sexual, laboral y reducción a la servidumbre.
El enfoque integral incluye patrocinio jurídico gratuito, acompañamiento psicológico y social, y acceso al Programa de Reinserción Laboral para Víctimas, que promueve la autonomía y reconstrucción de proyectos de vida. Además, se realizaron 21 instancias de capacitación que alcanzaron a más de 4.600 personas, entre agentes públicos, docentes, fuerzas de seguridad y organizaciones sociales.
La directora del área, Felicitas De Lasa, destacó que “la lucha contra la trata exige acción sostenida y compromiso real. Cada persona tiene el deber de ser parte de la solución”. El Obelisco azul se convirtió así en un faro de conciencia en medio del paisaje urbano, recordando que detrás de cada cifra hay una historia que merece ser reparada.