Este domingo concluyó la histórica expedición Talud Continental IV, impulsada por el CONICET junto al Schmidt Ocean Institute, que durante más de dos semanas transmitió en vivo desde el Cañón Submarino de Mar del Plata. A bordo del buque Falkor (too), más de 30 investigadores exploraron hasta 3.900 metros de profundidad, revelando una biodiversidad marina desconocida para la ciencia argentina.
La transmisión, que se volvió viral en redes sociales, permitió a miles de personas seguir en tiempo real las inmersiones del robot submarino ROV SuBastian. Entre los hallazgos más comentados estuvieron el “pulpo Dumbo”, la “estrella de mar culona” y un pepino de mar apodado “batatita” por los espectadores. La interacción con el público fue clave: los científicos respondieron preguntas en vivo y generaron una conexión inédita entre la ciencia y la ciudadanía.
El cierre de la expedición fue tan emotivo como su desarrollo. En la última inmersión, el equipo mostró un cartel que decía “Gracias por el apoyo”, en reconocimiento a las más de 100.000 personas que siguieron el streaming. Este gesto se dio en un contexto de recortes presupuestarios que amenazan la continuidad de proyectos científicos en el país.
Además de los descubrimientos biológicos, la misión documentó evidencias del impacto humano en el ecosistema marino, como microplásticos y basura en zonas profundas. Todo el material audiovisual y los datos recopilados serán publicados en repositorios abiertos como Conicet Digital, OBIS y GenBank, para que puedan ser utilizados por investigadores de todo el mundo.
La expedición Talud Continental IV marcó un hito para la ciencia argentina. No solo por la calidad de los datos obtenidos, sino por haber logrado que miles de personas se sumergieran —literal y simbólicamente— en el conocimiento del mar argentino. Una experiencia que demostró que la ciencia, cuando se comunica con pasión y tecnología, puede emocionar y transformar.