San Lorenzo e Independiente protagonizaron un empate con gusto a poco en el Nuevo Gasómetro, donde el 1-1 dejó más preocupaciones que certezas. El Ciclón abrió el marcador con un gol de Bareiro, pero el Rojo lo igualó en el complemento con una aparición de Canelo. El partido fue trabado, con pocas ideas y muchas imprecisiones, reflejo del momento que atraviesan ambos clubes.
El equipo de Leandro Romagnoli volvió a mostrar dificultades para sostener el resultado y fue superado en intensidad por Independiente en el segundo tiempo. La falta de volumen de juego y la desconexión entre líneas generaron malestar en la tribuna, que despidió al equipo con silbidos.
Por el lado del Rojo, Carlos Tevez apostó por un esquema más ofensivo, pero la falta de eficacia volvió a ser un problema. El empate sirve para cortar la racha de derrotas, pero no alcanza para calmar las aguas en Avellaneda, donde la dirigencia empieza a mirar de reojo el futuro del DT.
Ambos equipos quedaron lejos de los puestos de clasificación a copas internacionales y el margen de error se achica. San Lorenzo suma apenas 2 victorias en los últimos 10 partidos, mientras que Independiente no gana desde hace cinco fechas.
El clásico dejó en evidencia que ni el Ciclón ni el Rojo logran consolidar una identidad de juego. En un torneo que exige regularidad, los dos gigantes del fútbol argentino siguen atrapados en una transición que no termina de cuajar. El próximo partido será clave para definir si hay reacción o si se profundiza la crisis.