River Plate atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. En el Monumental, y ante su gente, el Millonario cayó 1-0 frente a Gimnasia y Esgrima La Plata en un partido cargado de polémicas y frustraciones. El gol del “Lobo” llegó a los diez minutos del segundo tiempo, cuando Marcelo Torres, ex Boca, cambió por gol un penal sancionado tras revisión del VAR.
La noche, sin embargo, tuvo un capítulo aún más dramático: en tiempo de descuento, River tuvo la chance de empatar desde los doce pasos, pero el arquero Nelson Insfrán se vistió de héroe y le contuvo el disparo a Miguel Borja. El estadio estalló en murmullos, silbidos y cánticos de descontento hacia el equipo, que acumula su cuarta derrota consecutiva como local.
El rendimiento futbolístico volvió a ser pobre. River arrancó con ímpetu, generó algunas situaciones en los primeros minutos, pero se fue desdibujando con el correr del partido. La falta de juego asociado, la desconexión entre mediocampistas y delanteros, y la ausencia de respuestas desde el banco profundizaron la sensación de un equipo sin rumbo.
La derrota no solo duele por lo deportivo: también complica la tabla. El Millonario quedó sexto con 21 puntos, fuera de la zona de clasificación directa a la Copa Libertadores 2026, y con la presión de enfrentar a Boca Juniors en el próximo Superclásico. El contraste es aún mayor porque Gimnasia no ganaba en el Monumental desde hacía 20 años.
En los pasillos del estadio se habló de “crisis futbolística” y de un plantel que no logra reaccionar. Los hinchas, que colmaron el Monumental, hicieron sentir su malestar con silbidos y cánticos que apuntaron tanto a los jugadores como al cuerpo técnico.
El final fue caótico: un penal polémico, más de diez minutos de adición y un clima enrarecido que terminó de exponer la fragilidad del presente millonario. Entre polémicas y murmullos, River se hunde en una caída libre que preocupa a todos en Núñez.