El glaciar Hektoria, ubicado en la península Antártica, registró un retroceso de 8,2 kilómetros en solo dos meses, según un estudio publicado en la revista Nature Geoscience. Se trata del retroceso más veloz documentado en un glaciar apoyado en tierra firme, con una velocidad hasta diez veces superior a la media histórica. El hallazgo fue realizado por un equipo internacional de investigadores de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Canadá, que utilizaron imágenes satelitales y datos sísmicos para reconstruir el colapso.
Los científicos explicaron que este retroceso no se debió únicamente a factores atmosféricos u oceánicos, sino a la particular topografía del lecho rocoso sobre el que descansaba el glaciar. Al tratarse de una llanura de hielo plana y por debajo del nivel del mar, pequeñas variaciones estructurales facilitaron un desprendimiento masivo. Este tipo de procesos, hasta ahora poco estudiados, podrían repetirse en otras regiones polares con características similares.
El impacto de este colapso preocupa especialmente porque, a diferencia del hielo flotante, el deshielo de glaciares apoyados en tierra contribuye directamente a la subida del nivel del mar. Según los registros, el Hektoria llegó a retroceder hasta 0,8 kilómetros por día, lo que implica que grandes volúmenes de agua dulce fueron incorporados al océano en un lapso muy corto. Los expertos advierten que, de repetirse fenómenos de esta magnitud en glaciares más grandes, el aumento del nivel del mar podría acelerarse de manera significativa.
La investigadora Naomi Ochwat, de la Universidad de Colorado, relató que al sobrevolar la zona en 2024 quedó impactada por la magnitud del colapso: “Aunque había visto las imágenes satelitales, presenciar en persona la inmensidad de la superficie perdida fue sobrecogedor”. Su testimonio refleja la sorpresa de la comunidad científica, que hasta ahora solo había registrado retrocesos de algunos cientos de metros por año en glaciares de este tipo.
Este descubrimiento refuerza la necesidad de mejorar los modelos de predicción climática, ya que muchos no contemplan procesos de desestabilización tan rápidos. Los investigadores subrayan que comprender cómo se comportan los glaciares polares es clave para anticipar los efectos del calentamiento global en las próximas décadas. El caso del Hektoria funciona como un recordatorio de la fragilidad de los ecosistemas antárticos y de la urgencia de tomar medidas frente a la crisis climática.