El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) enfrenta una semana con temperaturas máximas que superan los 30 grados, un escenario más propio del verano que de noviembre. Según los modelos del Centro Europeo de Pronóstico Meteorológico, una corriente de aire cálido proveniente de zonas tropicales impulsa los termómetros entre 4 y 10 grados por encima de lo habitual.
La falta de nubosidad favorece la plena exposición solar desde temprano, generando tardes extensas con calor sostenido. En la Ciudad y el Conurbano, las mínimas rondan los 18 grados y las máximas trepan hasta los 32, configurando un adelanto del verano en la región central del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que el calor persistirá durante varios días consecutivos. Las jornadas serán sofocantes, con noches cálidas y poca amplitud térmica. El organismo recomienda mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y prestar atención a los grupos más vulnerables.
El alivio llegará recién el sábado 29 de noviembre, cuando se espera el ingreso de un frente frío acompañado de lluvias y tormentas. Ese cambio de aire provocará un descenso marcado de las temperaturas, que volverán a ubicarse en valores más acordes a la época del año.
Mientras tanto, el calor extremo reaviva el debate sobre la preparación de las ciudades frente a olas de calor cada vez más frecuentes. La combinación de altas temperaturas y falta de infraestructura adecuada —como espacios verdes y acceso a agua potable— genera preocupación en especialistas y vecinos.