Los principales bancos españoles con presencia en Argentina, Santander y BBVA, lanzaron un duro diagnóstico sobre la situación económica del país y confirmaron que restringieron de manera significativa la concesión de créditos. Desde Madrid, ambas entidades hablaron abiertamente de “recesión” y remarcaron que el tercer trimestre mostró un deterioro mayor al esperado.
El BBVA advirtió que las perspectivas de crecimiento se deterioraron por la incertidumbre política, las altas tasas de interés y las presiones cambiarias. Por su parte, el Santander definió el escenario como “más complicado de lo que pensaban”, tras registrar una fuerte caída en sus ganancias locales y un aumento récord en la morosidad.
La decisión implica un recorte drástico de préstamos y coberturas, con excepción de algunos sectores exportadores y energéticos que mantienen acceso limitado al financiamiento. Para el resto de las empresas y consumidores, la ventana crediticia quedó prácticamente cerrada.
Mientras el Gobierno insiste en que la economía muestra señales de repunte, la banca internacional opera bajo un diagnóstico opuesto: volatilidad creciente, insolvencia en aumento y riesgo país sin piso. El mensaje de los bancos españoles marca un nuevo frente de tensión para la administración libertaria, que busca sostener la confianza en los mercados en medio de un escenario adverso.