El sorteo del Mundial 2026, que tendrá sede compartida entre Estados Unidos, México y Canadá, se transformará en un acontecimiento político y mediático de primer nivel. El presidente estadounidense, Donald Trump, será el anfitrión del evento que se realizará en Washington, en un despliegue que busca mostrar al país como epicentro del fútbol global.
La ceremonia reunirá a dirigentes de la FIFA, autoridades de las federaciones participantes y figuras del espectáculo, en un formato que combina deporte y glamour. El objetivo es proyectar una imagen de poder y organización, en un torneo que por primera vez contará con 48 selecciones en competencia.
Las autoridades norteamericanas confirmaron que el evento se desarrollará bajo estrictas condiciones de seguridad, con operativos especiales en la capital y protocolos reforzados para garantizar la protección de los asistentes. La presencia de Trump como anfitrión agrega un componente político que multiplica la atención mediática y las medidas de resguardo.
El Mundial 2026 será el más grande de la historia, con partidos distribuidos en tres países y un calendario que promete récords de audiencia y asistencia. El sorteo en Washington marcará el inicio oficial de la cuenta regresiva, definiendo los cruces de la primera fase y generando expectativas en millones de hinchas alrededor del mundo.
Para Estados Unidos, el evento representa una oportunidad de consolidar su rol como organizador de grandes espectáculos deportivos y de reforzar su influencia en la FIFA. La combinación de fútbol, poder y glamour convierte al sorteo en un escenario donde la política y el deporte se entrelazan de manera inevitable.