El presidente Javier Milei vivió una jornada de alto voltaje político y mediático en Mar del Plata. Primero asistió al Teatro Roxy para presenciar la obra de comedia de su expareja, la actriz e imitadora Fátima Florez. Sobre el final de la función, el mandatario sorprendió al público al subir al escenario y cantar a dúo con la artista “El rock del gato”, clásico de Los Ratones Paranoicos que ya había interpretado en el Movistar Arena junto a la Banda Presidencial.
La presencia de Milei en el teatro generó un clima de euforia entre sus seguidores, que lo ovacionaron con cánticos de “Presidente, Presidente”. Al mismo tiempo, en las afueras del lugar se hicieron escuchar voces opositoras que reclamaban su salida, en una postal que reflejó la polarización política que atraviesa el país.
Tras su participación artística, el jefe de Estado se trasladó a La Derecha Fest, un encuentro organizado por militantes libertarios en la misma ciudad. Allí brindó un discurso en el que volvió a poner el foco en la “batalla cultural”, defendiendo al liberalismo como modelo superior y cuestionando a sectores empresariales que, según dijo, “hacen negocios turbios con el Estado y deben desaparecer”.
En su intervención, Milei sostuvo que su gestión busca demostrar que las ideas de la libertad son viables en términos prácticos y que el capitalismo es la única vía para el desarrollo. “A través de la gestión hemos mostrado que el liberalismo funciona mejor que cualquier otra alternativa”, afirmó ante una multitud que lo aplaudió de pie.
El mandatario también aprovechó la ocasión para criticar a la oposición y a quienes, según él, intentan frenar las reformas estructurales que impulsa su gobierno. “La batalla cultural es contra los que quieren mantener privilegios y un Estado que oprime a los argentinos”, señaló, en un mensaje que buscó reforzar la narrativa de confrontación con la “casta política”.
La combinación de espectáculo y política volvió a poner a Milei en el centro de la escena pública. Su aparición junto a Fátima Florez, pese a la separación anunciada meses atrás, y su discurso en La Derecha Fest marcaron una jornada que mezcló show, militancia y estrategia comunicacional, reafirmando el estilo disruptivo que caracteriza al Presidente.