Lo que parecía una de las transferencias más rutilantes del mercado de pases local entró en una zona de absoluta incertidumbre. Edwuin Cetré, el atacante que deslumbró con la camiseta de Estudiantes, tenía las valijas listas para mudarse a La Boca, pero la operación sufrió un frenazo seco. Según trascendió desde el entorno del club Xeneize, una revisión médica privada solicitada por la institución detectó las secuelas de una vieja lesión que no habría cicatrizado de la manera esperada, poniendo un signo de pregunta sobre su aptitud física inmediata.
El departamento médico de Boca Juniors, caracterizado por su rigurosidad extrema en los últimos mercados, puso la lupa sobre una dolencia que el colombiano arrastra desde hace tiempo y que, si bien no le impidió jugar en el "Pincha", representa un riesgo de recaída a mediano plazo ante la exigencia del calendario que afrontará el club. Esta situación generó que el Consejo de Fútbol pusiera el contrato "en pausa" mientras se evalúan los pasos a seguir: pedir una contraprueba o desistir definitivamente de la firma.
En La Plata, la noticia cayó como un balde de agua fría. En Estudiantes ya daban por hecha la salida del jugador y contaban con el ingreso de divisas para salir a buscar un reemplazo. Desde el entorno de Cetré aseguran que el futbolista se siente en óptimas condiciones y que la lesión mencionada es "parte del pasado", minimizando los resultados de los estudios. Sin embargo, en Boca impera la cautela; no quieren repetir experiencias recientes de incorporaciones que pasaron más tiempo en kinesiología que en el campo de juego.
La caída del pase no solo afecta lo deportivo, sino también lo anímico para el extremo de 28 años, quien veía en Boca el salto definitivo en su carrera. Si las partes no logran un acuerdo —que podría incluir una cláusula de rescisión especial por objetivos o una baja en el monto fijo del pase—, Cetré deberá reincorporarse a las prácticas en City Bell bajo las órdenes de Eduardo Domínguez, quien lo recibiría con los brazos abiertos pero con la tarea de recuperar a un jugador que ya se veía con la azul y oro.
Las próximas horas serán determinantes. Los dirigentes xeneizes mantienen un hermetismo total, aunque las fuentes cercanas al predio de Ezeiza indican que las chances de que el pase se reflote son hoy inferiores al 30%. Con el cierre del libro de pases a la vuelta de la esquina, Boca ya habría empezado a sondear otras alternativas en el mercado internacional, mientras Cetré espera una definición que defina si su destino sigue siendo la mística de La Bombonera o la continuidad en el León platense.