La ciudad de Puerto Madryn quedó conmocionada tras conocerse el hallazgo del cuerpo de Sofía Devries, la turista que había desaparecido el lunes durante una práctica de buceo. La joven, de 23 años, participaba de una inmersión en el marco de una certificación internacional cuando no logró emerger a la superficie.
El operativo de búsqueda, encabezado por la Prefectura Naval Argentina, incluyó buzos tácticos y equipos de rastreo subacuático. Finalmente, el cuerpo fue localizado en la misma zona donde se había reportado su descenso, a unos 20 metros de profundidad en el Golfo Nuevo.
La Fiscalía de Chubut abrió una investigación para determinar las causas del accidente. Una de las hipótesis apunta a una posible descompensación bajo el agua, aunque también se analiza si existió algún tipo de negligencia en la organización de la práctica.
Devries había viajado a la Patagonia para completar una certificación internacional de buceo, actividad que atrae cada año a cientos de turistas a Puerto Madryn, considerado uno de los principales destinos del país para esta disciplina.
El hallazgo generó profundo dolor en la comunidad local y entre los profesionales del buceo, que destacaron la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad en las inmersiones recreativas y de formación.
La tragedia reaviva el debate sobre las condiciones en que se realizan las prácticas de buceo en Argentina y la responsabilidad de las instituciones que las organizan. Mientras tanto, familiares y amigos de Sofía esperan respuestas sobre lo ocurrido y reclaman justicia.