18 de Abril de 2026
Deporte / 27-02-2026

El último adiós de Gallardo: El Monumental se dividió entre el amor al ídolo y el castigo al plantel





La despedida de Marcelo Gallardo de River Plate dejó una postal agridulce. Mientras el "Muñeco" se retiraba bajo una lluvia de aplausos, los jugadores sufrieron el rigor de una hinchada que no perdona el presente irregular del equipo.

El Monumental fue, una vez más, el escenario de una contradicción absoluta. Tras el pitazo final del triunfo ante Banfield, la atmósfera cambió en cuestión de segundos. Lo que comenzó como una ceremonia de gratitud eterna hacia el técnico más ganador de la historia del club, terminó en un reclamo ensordecedor hacia quienes visten la camiseta dentro de la cancha.

El refugio en el ídolo

Marcelo Gallardo caminó hacia el túnel por última vez con la mirada cargada de emoción. La ovación fue unánime: "¡Muñeeeco, Muñeeeco!" bajaba de los cuatro costados, en un intento de la gente por retener un tiempo que ya se agotó. El técnico respondió con manos en alto y gestos de agradecimiento, refugiándose en el cariño de un público que lo considera el máximo guardián de la identidad riverplatense.

Sin embargo, el clima cambió drásticamente en cuanto la figura del entrenador desapareció de la vista del público.

La estruendosa silbatina

Una vez que Gallardo ingresó al vestuario, el "paraguas" protector se cerró. Los jugadores, que intentaron saludar a la tribuna tras la victoria, se encontraron con una respuesta gélida y hostil. Una estruendosa silbatina cubrió el estadio, marcando una clara diferencia entre el respeto al conductor y la decepción con los dirigidos.

El triunfo frente al "Taladro" no fue suficiente para calmar las aguas. La hinchada de River aprovechó la escena final para dejar un mensaje claro: el crédito que sobra para Gallardo, se terminó para el plantel. La transición hacia una nueva era comienza así, con el corazón roto por la partida del guía y el dedo acusador apuntando a los protagonistas en el césped.

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