El último fin de semana largo movilizó a más de un millón de turistas en todo el país, según datos difundidos por la Cámara Argentina de Turismo. La cifra representa un incremento respecto al mismo período del año pasado y confirma la recuperación del movimiento interno, aunque con un perfil marcado por la austeridad.
La mayoría de los viajeros optó por destinos cercanos, privilegiando escapadas de dos o tres días. Ciudades como Mar del Plata, Córdoba, Mendoza y la Costa Atlántica registraron altos niveles de ocupación, mientras que las provincias del norte también recibieron un flujo sostenido de visitantes.
El gasto promedio por persona se mantuvo contenido. Los turistas priorizaron actividades gratuitas o de bajo costo, como paseos al aire libre, visitas culturales y gastronomía local. Según los operadores, la tendencia responde a la necesidad de controlar el presupuesto en un contexto de inflación y ajuste económico.
Los empresarios del sector destacaron que, pese a la moderación en el consumo, el volumen de viajeros permitió sostener la actividad. “La gente viaja igual, aunque lo hace midiendo cada gasto. Eso mantiene vivo al turismo interno”, señalaron desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica.
El Gobierno, por su parte, celebró el impacto positivo en las economías regionales y subrayó que el turismo sigue siendo un motor clave para la generación de empleo. Además, se resaltó la importancia de los programas de promoción y descuentos que ayudaron a dinamizar la demanda.
Con este panorama, el fin de semana largo dejó una postal clara: más turistas, menos gasto por persona, y un fuerte protagonismo de las escapadas cortas. Una tendencia que, según los especialistas, podría consolidarse en los próximos meses como el nuevo patrón del turismo argentino.