El 30 de marzo de 1996 comenzó en la Unidad Penal N°2 de Sierra Chica, en Olavarría, el motín más sangriento del sistema penitenciario argentino. Durante ocho días, un grupo de internos conocido como “Los 12 Apóstoles” lideró una rebelión que dejó un saldo de ocho muertos, decenas de heridos y 17 rehenes, entre ellos la jueza María de las Mercedes Malere.
La violencia alcanzó niveles inéditos. Los presos asesinaron y descuartizaron a rivales, cocinaron empanadas con carne humana en el horno del penal y llegaron a jugar al fútbol con la cabeza de un interno. Estos hechos, confirmados en el juicio oral realizado años después, marcaron un antes y un después en la memoria colectiva sobre el horror carcelario.
La jueza Malere fue retenida como rehén en condiciones de extremo riesgo. Su cautiverio se convirtió en uno de los puntos más críticos del motín, ya que los internos buscaban negociar beneficios y garantías a cambio de su liberación. La presión social y política fue enorme, con el país entero siguiendo minuto a minuto la evolución de la crisis.
El motín se extendió durante la Semana Santa y mantuvo en vilo a la población de Olavarría y a todo el país. La falta de control estatal y la violencia desatada dentro del penal expusieron las falencias del sistema penitenciario y la connivencia de sectores que permitieron que la revuelta se prolongara por más de una semana.
Cuatro años después, el juicio contra los responsables confirmó las atrocidades cometidas y condenó a los líderes de “Los 12 Apóstoles”. Sin embargo, el recuerdo del motín sigue vigente como el episodio más salvaje de la historia carcelaria argentina, con testimonios que aún estremecen por su crudeza.
Hoy, a tres décadas de aquel motín, Sierra Chica continúa siendo un símbolo de la violencia extrema y del fracaso de las políticas penitenciarias de los años noventa. La reconstrucción histórica del caso revela no solo el horror vivido dentro de los muros del penal, sino también la necesidad de reformas profundas para evitar que hechos semejantes vuelvan a repetirse.