El encuentro fue trabado y con pocas luces. El Millonario, con mayoría de suplentes, no logró imponer su juego y recién encontró la diferencia en el segundo tiempo gracias a la jerarquía individual de Driussi. El rival venezolano se cerró bien atrás y estuvo cerca de llevarse un empate que hubiera sido un golpe duro para River.
La victoria dejó un saldo preocupante: Fausto Vera y Juanfer Quintero salieron lesionados y están en duda para el choque con Boca. La situación obliga a Coudet a rearmar el mediocampo en un momento clave de la temporada.
El ingreso del joven Kendry Páez fue uno de los puntos altos de la noche. Con su movilidad y visión de juego, el ecuatoriano le dio frescura al ataque y participó en la jugada que derivó en el gol. Su actuación fue celebrada por los hinchas como una señal de futuro.
La lluvia y el mal estado del césped complicaron aún más el desarrollo del partido. River no pudo desplegar su habitual dinámica y el Monumental se convirtió en un escenario adverso, con impaciencia en las tribunas.
Con este triunfo, River suma tres puntos vitales en el Grupo H y mantiene sus chances de avanzar en la Sudamericana. Sin embargo, el rendimiento dejó advertencias claras: el equipo deberá mejorar si quiere aspirar a pelear el título continental.
El próximo desafío será nada menos que el Superclásico frente a Boca. River llega con confianza por los resultados, pero con dudas futbolísticas y bajas sensibles. El duelo será una prueba de fuego para medir la verdadera fortaleza del equipo de Coudet.