El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la actividad económica se contrajo un 2,6% en febrero respecto de enero, confirmando la tendencia negativa que arrastra la economía desde fines de 2024. En términos interanuales, la baja fue del 2,1%, lo que refleja un retroceso más moderado pero igualmente preocupante.
La industria manufacturera fue uno de los sectores más golpeados, con una caída superior al promedio. La debilidad del consumo interno y la falta de inversión condicionaron la producción, que acumula varios meses de retroceso.
La construcción también sufrió un fuerte impacto. La paralización de obras públicas y la retracción de proyectos privados por la suba de costos y las dificultades de financiamiento explican la baja en este rubro, que se convirtió en uno de los principales motores de la caída general.
El comercio minorista y mayorista mostró un desempeño negativo, afectado por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el menor nivel de consumo. La contracción en las ventas se reflejó en la reducción de la actividad en supermercados, shoppings y cadenas de distribución.
En contraste, algunos sectores de servicios, como la intermediación financiera y las telecomunicaciones, registraron leves mejoras que ayudaron a amortiguar la caída general. Sin embargo, su peso en el EMAE no alcanzó para revertir la tendencia negativa.
Los analistas advierten que la recesión se profundiza y que el primer trimestre de 2026 cerrará con números en rojo. La combinación de inflación elevada, caída del consumo y restricciones en la inversión configuran un escenario complejo para los próximos meses.
El Gobierno sigue de cerca estos indicadores, consciente de que la recuperación económica será clave para sostener la gobernabilidad. Por ahora, las señales muestran que la actividad continúa en retroceso y que los sectores productivos enfrentan un panorama difícil.