25 de Abril de 2026
Interés General / 24-04-2026

La 50ª Feria del Libro abrió con una sorpresa y siguiendo su tradición: abucheos, aplausos y la reivindicación de la “lectura como derecho”





El megaevento cultural volvió a abrir sus puertas en La Rural. Hubo show de Fito Páez, cruces con el Secretario de Cultura y un cierre literario con Guerriero, Almada y Cabezón Cámara.

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires celebró su 50ª edición con una apertura que combinó tradición y novedades. Como cada año, el inicio estuvo atravesado por la tensión entre discursos oficiales y la reacción del público, que alternó abucheos y aplausos en un clima de alta participación.

La sorpresa de la noche fue la presencia de Fito Páez, quien ofreció un show íntimo al piano. El músico rosarino interpretó algunos de sus clásicos y reivindicó la lectura como un derecho fundamental, en sintonía con el espíritu del evento. Su intervención fue recibida con entusiasmo por los asistentes.

El Secretario de Cultura de la Nación, en cambio, enfrentó un momento incómodo al pronunciar su discurso. Parte del público lo interrumpió con abucheos, mientras otros respondieron con aplausos. El cruce reflejó la tensión política que suele atravesar la feria, aunque no opacó el carácter festivo de la jornada.

El cierre estuvo a cargo de tres referentes de la literatura argentina contemporánea: Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara. Las escritoras compartieron reflexiones sobre el rol de la literatura en tiempos de crisis y destacaron la importancia de preservar la pluralidad cultural.

La organización de la Feria subrayó que este año se busca reforzar el carácter literario y social del encuentro, con más de 1.500 actividades programadas y la participación de invitados internacionales. El evento se extenderá hasta mediados de mayo en el predio de La Rural.

La inauguración dejó en claro que la Feria sigue siendo un espacio de debate, celebración y reivindicación cultural. Entre música, literatura y discusiones políticas, la lectura volvió a ocupar el centro de la escena como un derecho y una práctica colectiva.

Diseño: Eplaxo