Racing igualó 2-2 con Caracas en el Cilindro de Avellaneda y quedó afuera en la fase de grupos de la Copa Sudamericana 2026. El resultado es tan doloroso como paradójico: el equipo que conquistó ese mismo torneo apenas dos años atrás no pudo con un rival venezolano que llegaba a Avellaneda sin nada que perder y con todo para ganar. El golpe sacudió al club de arriba abajo y abrió una crisis que ya no tiene parabrisas para escudarse.
En un partido disputado en el estadio Presidente Perón por la quinta fecha del Grupo E, el local convirtió a través del lateral Gastón Martirena y del delantero Adrián Martínez, de penal, a los cuatro y 36 minutos del primer tiempo. Racing llegó al descanso ganando 2-1, con el partido encarrilado y con vida en la fase. Pero el complemento fue otro cuento.
A los 29 minutos del segundo tiempo, tras un córner y una serie de rebotes e indecisiones defensivas, Irving Gudiño aprovechó una floja respuesta de Matías Tagliamonte y empujó la pelota para establecer el 2-2 definitivo. El gol del arquero, que no pudo contener un remate que debería haber atajado sin problemas, quedará como la imagen más cruel de una noche que resumió todos los males del semestre.
Maravilla Martínez, el máximo artillero de aquella campaña brillante en la Sudamericana 2024, quedará retratado en esta edición por no haber empujado el balón a un par de metros de un arco vacío. Esa foto, entre tantas, pinta cómo el mundo Racing dio un giro negativo acelerado en este 2026. El mismo delantero que había sido héroe ahora protagoniza uno de los errores más increíbles de la temporada.
Después de quedar afuera del Apertura 2026 ante Rosario Central con un bochornoso papel arbitral, lo que generó que Diego Milito saliera al cruce de la AFA y denunciara que el fútbol argentino "está roto", ahora será turno de que el club de Avellaneda mire hacia adentro y se pregunte qué le pasa. El doble golpe en pocas semanas es devastador: eliminado del torneo local y eliminado en la fase de grupos de la copa continental. Sin copas ni campeonato, el segundo semestre arranca en el vacío.
"El semestre fue muy malo. El culpable soy yo, nada más", dijo Costas tras el partido, responsabilizándose por el mal presente del equipo. La frase fue aplaudida por su honestidad pero no alcanza para tapar la magnitud del fracaso. Minutos antes, en declaraciones a ESPN, el técnico había cuestionado indirectamente el armado del plantel: "No sé si tienen plata para salir a buscar", dijo, en una referencia velada a la gestión de Diego Milito como presidente.
Al ser consultado sobre su continuidad, Costas sostuvo que "en caliente no voy a tomar esas decisiones... Después veremos". La frase dejó todo abierto y encendió el debate sobre si el ciclo del técnico que llevó a Racing a la gloria continental tiene los días contados. En la dirigencia, las conversaciones ya empezaron. En la hinchada, la paciencia se terminó.