Sorpresa en la Bombonera: Boca Juniors cayó 1-0 contra Universidad Católica y quedó eliminado en fase de grupos de la Copa Libertadores después de 32 años. La última vez que había sucedido fue con el equipo dirigido por César Luis Menotti en 1994. El resultado es tan doloroso como difícil de procesar para una institución que había vuelto al torneo continental después de dos años de ausencia con la ilusión de pelear por la séptima.
Boca fue una oda a la imprecisión y el apuro en su derrota por 1-0 con la Universidad Católica de Chile, que convirtió en su única llegada de peligro y quedó sin chances de jugar los octavos de final de la Copa Libertadores 2026. El único gol de la noche llegó a los 33 minutos del primer tiempo, cuando el extremo Clemente Montes recibió dentro del área y definió con una categoría que no se le permitió al local en toda la noche.
El partido no estuvo exento de polémicas: todo Boca reclamó un penal en el inicio del juego que el árbitro colombiano Wilmar Roldán no cobró. Ángel Romero igualaba a cinco minutos del final, pero el juez de línea levantó la bandera y luego lo ratificó el VAR. Dos decisiones que alimentarán el debate en el mundo Xeneize, aunque difícilmente alcancen para explicar un semestre que se desmoronó de a poco y terminó de caer esta noche.
La derrota marca que el Xeneize cerró la fase de grupos sin ganar en sus últimos cuatro partidos, perdiendo tres de ellos. El arranque había sido prometedor: Boca sumó seis puntos en las dos primeras fechas y lideró el Grupo D. Pero la caída libre que siguió lo dejó sin margen en la recta final y lo obligó a depender de sí mismo en la última jornada, con el resultado conocido.
Universidad Católica hizo su parte y fue la verdadera Cenicienta del grupo que finalmente ganó, escoltada por Cruzeiro, que también avanzó y goleó en la última jornada a Barcelona de Ecuador por 4-0. El equipo dirigido por el argentino Daniel Garnero tiene en su plantel a los compatriotas Justo Giani, Juan Ignacio Díaz, Agustín Farías, Martín Gómez, Fernando Zuqui, Matías Palavecino y Fernando Zampedri. Una ironía difícil de digerir para la parcialidad azul y oro: los que los eliminaron son en buena parte argentinos.
Boca comenzó el torneo como uno de los candidatos al título y terminó despidiéndose prematuramente de la competencia más importante del continente. La eliminación golpea fuerte en el mundo Boca. No solamente porque se esfuma el sueño de conquistar la tan ansiada séptima Copa Libertadores, sino también porque ante Universidad Católica quedó nuevamente expuesta una de las principales falencias del equipo. La pregunta sobre la continuidad de Claudio Úbeda ya circula en los pasillos de la Ribera.
Boca quedó tercero y por eso deberá continuar su periplo internacional conformándose con la Copa Sudamericana, en la que ahora jugará uno de los playoffs de 16vos frente a un segundo de grupo. Racing y San Lorenzo ya habían quedado afuera de la Sudamericana en la fase de grupos. Ahora Boca se suma a esa lista de la vergüenza desde el torneo más importante del continente, completando el peor semestre internacional del fútbol argentino en muchos años.