16 de Junio de 2026
Interés General / 16-06-2026

Avance contra el cáncer de páncreas: el fármaco que podría cambiar el pronóstico de los tumores más letales





El daraxonrasib, desarrollado por Revolution Medicines, duplicó la supervivencia mediana de 6,7 a 13,2 meses y redujo el riesgo de muerte en un 60% frente a la quimioterapia estándar en un ensayo de fase III con 501 pacientes. La FDA ya le otorgó revisión prioritaria. Los científicos lo califican como el mayor avance en décadas frente a uno de los cánceres más letales del mundo

Un fármaco oral experimental llamado daraxonrasib duplicó el tiempo promedio de supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas metastásico. Los resultados, presentados en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica en Chicago, generaron entusiasmo entre científicos y se ubicaron como el mayor avance terapéutico informado en décadas frente a una de las enfermedades oncológicas más letales y difíciles de tratar. Para dimensionar la magnitud del hallazgo basta con un dato: la tasa de supervivencia a cinco años del cáncer de páncreas en estadio 4 es del 3% según la Organización Mundial de la Salud.

Daraxonrasib representa un avance relevante porque, frente a la quimioterapia estándar, consiguió aumentar la mediana de supervivencia de 6,7 a 13,2 meses y reducir el riesgo de muerte en 60%. La pastilla, de administración oral diaria, también mostró un perfil de seguridad manejable y posibilitó una disminución objetiva del tamaño tumoral. La duplicación de la sobrevida en un tumor históricamente refractario a los tratamientos es lo que generó el entusiasmo unánime en la comunidad oncológica global.

El fármaco experimental daraxonrasib actúa inhibiendo las proteínas RAS, presentes en la mayoría de los tumores de páncreas y responsables del crecimiento descontrolado de las células malignas. El medicamento, desarrollado por Revolution Medicines, actúa directamente sobre la proteína KRAS, un blanco considerado inalcanzable durante décadas en la oncología. La mutación KRAS está presente en más del 90% de los tumores pancreáticos y su bloqueo era considerado imposible hasta hace apenas unos años, lo que convierte al daraxonrasib en el primer fármaco que logra atacarla de manera eficaz en un ensayo de gran escala.

El ensayo de fase III incluyó a 501 pacientes de Estados Unidos, Europa y Japón, todos con cáncer de páncreas metastásico previamente tratados con quimioterapia. De manera aleatoria, 248 recibieron daraxonrasib por vía oral una vez al día y 252 continuaron con quimioterapia a elección de su médico. Alrededor del 92% de los participantes presentaba mutaciones RAS G12. En el grupo tratado con el nuevo fármaco, el tiempo hasta la progresión del tumor fue de 7,2 meses, el doble que los 3,6 meses registrados con quimioterapia estándar.

El impacto del tratamiento con daraxonrasib no se limita a la supervivencia. Los pacientes tratados experimentaron una frecuencia menor de efectos adversos, una progresión más lenta del dolor y una mejor preservación de la calidad de vida comparados con la quimioterapia estándar. Entre los efectos secundarios observados con mayor frecuencia se incluyen erupciones cutáneas, diarrea, náuseas, vómitos y úlceras bucales. Todos ellos fueron controlados de forma eficaz con seguimiento clínico y soporte adecuado. Un perfil de toxicidad considerablemente más manejable que el de los esquemas de quimioterapia actuales, que en muchos casos obligan a interrumpir el tratamiento.

El acceso ampliado al fármaco exige que los médicos habilitados presenten solicitudes directamente al patrocinador, en representación de los pacientes elegibles. La FDA supervisa el proceso y otorga el permiso en función del cumplimiento de los criterios establecidos. El organismo regulador estadounidense ya le otorgó al daraxonrasib el estatus de revisión prioritaria, lo que podría acelerar su aprobación formal y reducir el tiempo hasta que el medicamento esté disponible de manera amplia para los pacientes que lo necesitan. La comunidad científica espera esa decisión como el próximo hito de una historia que, por primera vez en mucho tiempo, abre una ventana de esperanza real para uno de los diagnósticos más temidos de la oncología.

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