A horas de comenzar la pretemporada rumbo al segundo semestre del año, San Lorenzo se quedó sin director técnico por la renuncia de Gustavo Álvarez. De acuerdo con el comunicado que publicó el Ciclón, los entrenamientos se iniciaron a cargo de Walter Perazzo, actual coordinador de fútbol del club. Los jugadores llegaron a la Ciudad Deportiva para el desayuno y el inicio de los trabajos físicos y se encontraron con que no había nadie del cuerpo técnico. La sorpresa fue total.
Si bien no se dieron a conocer de manera oficial los motivos de la salida de Álvarez, trascendió que el técnico no llegó a un acuerdo con los nuevos directivos, encabezados por el flamante presidente Marcelo Culotta, sobre el armado del plantel profesional. El estratega pretendía que al menos diez futbolistas sean apartados del plantel y no tuvo el consenso de la dirigencia. Su decisión de renunciar fue indeclinable.
El conflicto se desató porque Álvarez había presentado una lista de jugadores que consideraba prescindibles para iniciar la pretemporada. La Comisión Directiva aceptó algunos casos pero no todos, ya que entre los futbolistas que el DT quería apartar había juveniles del club y jugadores que, de ser marginados, perderían valor de reventa. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, Álvarez se mostró intransigente y tomó la decisión de renunciar. El técnico había presentado la lista el viernes, el club respondió el sábado que esos futbolistas debían ser tenidos en cuenta, y el lunes por la mañana el vínculo ya estaba roto sin posibilidad de reparación.
Álvarez había arribado a la dirección técnica del club a finales de marzo proveniente de la Universidad de Chile para reemplazar a Damián Ayude, quien había sido despedido. El ciclo del entrenador de 53 años en San Lorenzo apenas duró 13 partidos, con tres victorias, 7 empates y tres derrotas. El saldo deportivo no fue el problema: el Ciclón terminó séptimo en su zona del Apertura y llegó a los octavos, donde cayó ante River en los penales. El conflicto fue institucional, no futbolístico.
Con la renuncia consumada de Gustavo Álvarez, la dirigencia se vio obligada a activar un plan de contingencia inmediato para no perder días valiosos de preparación. Walter Perazzo, actual coordinador de fútbol profesional del club, se calzó el buzo de urgencia y quedó a cargo del plantel de manera interina de cara a las competencias venideras. La comisión directiva de Culotta ya inició contactos formales para definir al reemplazante definitivo, sabiendo que el margen de tiempo es mínimo.
San Lorenzo afronta el segundo semestre con la Copa Argentina como objetivo concreto y el Clausura por delante. En el Torneo Apertura, el equipo de Boedo terminó séptimo en la Zona A con 22 puntos y quedó eliminado en los octavos de final ante River Plate tras perder en la definición por penales en el estadio Monumental. A eso se le sumó la eliminación en fase de grupos de la Copa Sudamericana ante Deportivo Recoleta. Un semestre para olvidar que ahora se cierra de la peor manera posible, con el técnico yéndose en el primer día de trabajo y la dirigencia buscando un reemplazante con el Clausura ya a la vuelta de la esquina.