Noruega eliminó a Brasil en los octavos de final de la Copa Mundial 2026 con un triunfo 2-1, con un doblete de Erling Haaland. Los escandinavos jugarán cuartos de final por primera vez en su historia y el rival será el ganador del cruce entre México e Inglaterra.
Los Vikingos Rojos comenzaron dominando el encuentro y llegaron al gol a los 3 minutos con un derechazo al ángulo de Patrick Berg, aunque el tanto fue anulado por la posición adelantada previa de Alexander Sørloth. Brasil se repuso del golpe y el VAR cobró penal por una clara falta de Kristoffer Ajer a Matheus Cunha. Bruno Guimarães se hizo cargo de la ejecución, abrió el pie en su remate y Ørjan Nyland lo atajó con firmeza, manteniendo el 0-0.
El primer tiempo terminó sin goles en un partido de alta intensidad, con Vinícius Júnior como la figura más desequilibrante del Scratch y Nyland como el gran escollo para las aspiraciones brasileñas. El arquero de 35 años realizó varias atajadas fundamentales para mantener la valla noruega en cero durante los primeros 45 minutos.
Erling Haaland puso el 1-0 de cabeza a los 80 minutos del partido y tan solo unos minutos después el delantero del Manchester City anotó un golazo para poner el 2-0, con un potente zurdazo que no dejó chances al arquero Alisson Becker. El doblete dejó a Haaland con 7 goles en el torneo, igualando a Lionel Messi y Kylian Mbappé en la cima de la tabla de artilleros del Mundial 2026.
Neymar, que había ingresado desde el banco en el segundo tiempo, pudo decorar el resultado a los 9 minutos adicionales con un gol de penal tras un codazo de Leo Ostigard a Casemiro. El descuento llegó demasiado tarde para alimentar ninguna ilusión de remontada.
Desde 2006 en adelante, todas las eliminaciones de Brasil en Mundiales han sido ante selecciones europeas. El último partido de eliminación directa que le ganó a una selección europea fue la final de 2002 a Alemania, cuando consiguió su pentacampeonato. Noruega, en cambio, escribió una de las páginas más grandes de su historia futbolística y avanza hacia los cuartos de final con Haaland como figura estelar de un torneo que ya no tiene favorito claro.