El choque entre Vélez Sarsfield y Defensa y Justicia por el Torneo Clausura terminó envuelto en un verdadero papelón en las entrañas del Estadio José Amalfitani. Tras el pitazo final del árbitro que decretó la paridad 1-1 en el marcador, los entrenadores Guillermo Barros Schelotto y Julio Vaccari protagonizaron un violento cruce físico y verbal dentro del túnel de acceso a los vestuarios, transformando la jornada futbolística en un lamentable episodio de tensión e incidentes.
La mecha del conflicto se encendió en el tramo complementario del encuentro, cuando el partido se volvió cada vez más caliente y disputado en el campo de juego. Un fuerte entredicho entre los bancos de suplentes derivó en un cruce cara a cara donde Vaccari reacccionó efusivamente reclamando falta de respeto por parte del cuerpo técnico local. “Es un maleducado, me dijo que cierre el orto. Conmigo no te hagas el vivo, a mí no me faltés el respeto”, se lo escuchó gritar al DT del Halcón hacia el sector de los mellizos.
Con el partido consumado y tras el gol del empate definitivo anotado por Leandro Fernández, la temperatura lejos de bajar terminó por estallar en la manga de salida. Apenas finalizó el encuentro, Guillermo Barros Schelotto salió disparado hacia la zona de vestuarios en busca de Vaccari, alcanzándolo antes de los camarines donde la discusión verbal derivó en empujones y agresiones físicas entre los dos conductores.
El bochornoso incidente requirió de la rápida y desesperada intervención de los futbolistas de ambos planteles y parte del personal de seguridad para lograr separarlos. Se armó una caótica montonera en el pasillo interno que duró varios minutos, hasta que lograron contener a los protagonistas y dispersar a las comitivas hacia sus respectivos vestuarios para evitar un mal mayor.
Posteriormente, en la conferencia de prensa oficial, ambos técnicos intentaron adoptar una postura idéntica para desdramatizar y relativizar la gravedad de lo sucedido. Vaccari fue el primero en sentarse ante los micrófonos y evitó entrar en detalles asegurando que “no pasó nada importante” y que se trató de situaciones normales de calentura de un partido de fútbol que quedan dentro del campo.
Por su parte, Barros Schelotto coincidió con el discurso de su colega pero se mostró algo más autocrítico respecto al espectáculo brindado en los pasillos del Amalfitani. “Hubo discusiones y empujones, la verdad es que uno ya está grande y no debiera prestarse a esta clase de situaciones por la ansiedad y los nervios del partido”, admitió el DT de Vélez, intentando ponerle punto final a un domingo cruzado por el escándalo.