El tenis argentino vivió una de las jornadas más memorables de su historia reciente en las canchas de Flushing Meadows. En un partido épico que se extendió por más de cuatro horas y media, Mariano Navone logró el triunfo más resonante de su carrera al derrotar a Novak Djokovic en la primera ronda del US Open con parciales de 7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1.
El tenista bonaerense, apodado "La Nave", desplegó una solidez mental implacable desde el inicio del encuentro para batir al legendario serbio. El triunfo cobró dimensiones históricas al convertir a Navone en el primer jugador en eliminar a Djokovic en el debut de un Grand Slam en las últimas dos décadas, rompiendo una racha que se remontaba al Abierto de Australia de 2006.
A lo largo del desarrollo del juego, el desarrollo se mantuvo sumamente parejo en los primeros tres parciales, donde el serbio apeló a su jerarquía para dar vuelta la desventaja inicial y adelantarse en el marcador. Sin embargo, a medida que la intensidad del encuentro aumentaba bajo las exigentes condiciones de Nueva York, el desgaste físico comenzó a pasarle una alta factura al ex número uno del mundo.
Durante el transcurso del cuarto set, el tenista serbio volvió a exhibir síntomas claros de malestar físico y llegó a vomitar a un costado de la pista en medio de la preocupación del público presente. Pese a sus intentos por sostener el ritmo, la falta de respuestas corporales lo llevó al borde de las lágrimas, desnudando un severo agotamiento que condicionó por completo sus movimientos.
Lejos de desconcentrarse ante el dramático escenario de su rival, Navone mantuvo la potencia en sus tiros desde el fondo de la cancha y dominó los momentos determinantes del tramo final. Con dos quiebres consecutivos en el cuarto parcial y un solapado 6-1 en el quinto set, el argentino selló la hazaña e inscribió su nombre en las páginas doradas del torneo neoyorquino.
Tras esta victoria consagratoria, Navone avanzó a la segunda ronda del US Open, donde se medirá con el ganador del cruce entre el suizo Stan Wawrinka y el italiano Matteo Berrettini. La inolvidable actuación del tenista argentino no solo le otorgó el boleto a la siguiente fase, sino que reconfirmó su notable crecimiento dentro del circuito internacional.