Una jornada de extrema conmoción y dolor sacudió a la provincia de Mendoza tras confirmarse el fallecimiento de un niño de tan solo 7 años durante un brutal enfrentamiento armado entre organizaciones criminales. El trágico episodio tuvo lugar en las inmediaciones del asentamiento Villa Junín, ubicado en el departamento de Las Heras, donde una balacera desatada en plena vía pública alcanzó de manera letal al menor mientras se encontraba en las cercanías de su domicilio.
La víctima fue identificada por las autoridades judiciales y policiales como Leonel Ortiz, quien sufrió el impacto de un proyectil en medio de la ráfaga de disparos perpetrada por integrantes de facciones rivales que disputan el control territorial. Pese a los desesperados intentos de sus familiares y vecinos por brindarle los primeros auxilios y trasladarlo de urgencia hacia un centro asistencial de la zona, los profesionales médicos confirmaron que el menor ingresó sin signos vitales debido a la gravedad de la herida sufrida.
Según la reconstrucción preliminar del hecho elaborada por los investigadores, los agresores irrumpieron en la barriada a bordo de un automóvil y abrieron fuego de manera indiscriminada contra un grupo de personas. Tras concretar el ataque armado y provocar el caos en el vecindario, los sospechosos emprendieron una veloz huida del lugar, logrando escapar del perímetro antes de la llegada de las primeras patrullas de las fuerzas de seguridad.
Ante la magnitud del suceso, la Policía de Mendoza montó un amplio e intensivo operativo cerrojo en los accesos al departamento Las Heras y en barrios linderos para dar con el paradero del vehículo involucrado y sus ocupantes. Efectivos de Investigaciones y de la División Homicidios despliegan patrullajes permanentes, apoyados por el sistema de cámaras de videovigilancia pública para reconstruir la ruta de escape utilizada por la banda criminal.
En el lugar de la tragedia, personal de la Policía Científica llevó a cabo el levantamiento de rastros, el conteo de vainas servidas y el peritaje de las fachadas de las viviendas alcanzadas por los proyectiles. La causa quedó bajo la órbita de la fiscalía de instrucción de turno, que ya tomó testimonio a los allegados de la víctima y a testigos presenciales para lograr identificar formalmente a los autores materiales del hecho.
El asesinato del pequeño Leonel generó una ola de indignación y reclamos de justicia entre los residentes del asentamiento Villa Junín, quienes denunciaron el constante clima de inseguridad y la impunidad con la que operan las bandas en la zona. Las autoridades provinciales prometieron volcar todos los recursos disponibles para esclarecer el crimen y detener a los responsables a la brevedad.
El trágico desenlace reabre la alarma por el avance de la violencia armada vinculada al crimen organizado en sectores vulnerables del conurbano mendocino. Mientras la comunidad local despide los restos del menor entre muestras de profundo dolor, la cúpula policial mantiene bajo estricta reserva las diligencias en marcha para evitar la fuga de los sospechosos identificados.