Boca Juniors consiguió un valioso resultado en territorio brasileño al empatar 1-1 ante San Pablo en el estadio Morumbí, asegurando su boleto a las semifinales de la Copa Sudamericana. Tras haber obtenido una ventaja mínima de 1-0 en el encuentro de ida disputado en La Bombonera, el conjunto conducido por Rodolfo "Vasco" Arruabarrena supo administrar la diferencia en el marcador global y se impuso por un 2-1 acumulado al cabo de los 180 minutos de la serie.
El trámite del encuentro comenzó cuesta arriba para el elenco xeneize, que debió soportar la presión inicial del conjunto local en busca de igualar la eliminatoria. San Pablo logró abrir el marcador durante la primera etapa mediante una jugada colectiva bien elaborada, lo que renovó las esperanzas del público paulista e intensificó el dominio territorial del dueño de casa durante varios pasajes de la mitad inicial.
Sin embargo, el replanteo táctico ordenado por Arruabarrena para la segunda parte le permitió a la visita acomodarse de mejor manera sobre el campo de juego y explotar los espacios dejados por el fondo brasileño. A través de una rápida transición ofensiva, Boca alcanzó la igualdad definitiva con una certera definición que congeló las aspiraciones del tricolor y le devolvió la ventaja global al club argentino.
En los minutos finales, la solidez defensiva y el temple del mediocampo fueron claves para sostener el resultado ante los embates desordenados del equipo paulista. El arquero y la línea de fondo xeneize respondieron con solvencia frente a los centros cruzados y disparos de media distancia, neutralizando cada intento local hasta el pitazo final del árbitro.
Con este empate concretado en suelo paulista, la entidad de La Boca se metió de lleno entre los cuatro mejores equipos del torneo continental de clubes. La clasificación ratifica el buen presente del ciclo técnico comandado por Arruabarrena, que busca devolverle al club la conquista de un título internacional tras varias temporadas de sequía en el plano sudamericano.
En la instancia semifinal, el conjunto azul y oro deberá medir fuerzas contra otro durísimo rival del fútbol de Brasil: el Vasco da Gama. El cruce promete ser una serie apasionante por un lugar en la gran final, donde la dirigencia y el cuerpo técnico xeneize ya trabajan en la planificación logística del choque de ida.