En una tarde llena de dramatismo y emoción en el Gigante de Arroyito, Boca Juniors logró una victoria épica por 3 a 2 frente a Racing Club por los cuartos de final de la Copa Argentina. El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena sacó a relucir una enorme personalidad en el momento más crítico del encuentro y revirtió un resultado sumamente adverso, asegurando su pasaje directo a las semifinales del torneo federal.
El inicio del clásico fue completamente favorable para el equipo de Avellaneda, que logró golpear en momentos clave a partir de la pelota parada. A los 19 minutos del primer tiempo, Gastón Lodico abrió el marcador para la Academia con un golazo olímpico tras ejecutar un tiro de esquina que se fue cerrando hasta meterse en el segundo palo de Leandro Brey, decretando el 1-0 parcial con el que ambos equipos se fueron al descanso.
El panorama se volvió aún más oscuro para el Xeneize en el arranque del complemento, cuando Adrián "Maravilla" Martínez aprovechó un desacierto defensivo en el área tras otro córner y anticipó en la zona chica para definir de zurda a los 2 minutos, marcando el 2-0 transitorio. Obligado a buscar una respuesta inmediata, Arruabarrena movió el banco a los 56 minutos y envió a la cancha a Enner Valencia junto a Sebastián Villa, un doble cambio que terminaría modificando de manera radical el desarrollo del juego.
La inolvidable reacción de Boca comenzó a gestarse a los 72 minutos gracias al poderío aéreo del atacante ecuatoriano. Tras un centro preciso de Lautaro Blanco desde el costado izquierdo, Valencia ganó en las alturas por el centro del área y venció la resistencia de Facundo Cambeses para marcar el descuento y devolverle la esperanza a la parcialidad auriazul en las tribunas rosarinas.
A penas ocho minutos más tarde, a los 80 del tiempo reglamentario, la fórmula volvió a repetirse con éxito para la igualdad xeneize. En esta oportunidad fue Sebastián Villa quien envió una asistencia perfecta al corazón del área para que Valencia, nuevamente de cabeza, estampara el 2-2 que desató el delirio del banco de suplentes de Boca y dejó a Racing visiblemente golpeado en lo psicológico.
Cuando el partido se moría en el quinto minuto de adición y la definición por penales parecía inevitable, Carlos Palacios envió un nuevo centro al área que Enner Valencia conectó de cabeza para firmar su triplete personal y sellar el 3-2 agónico a los 90+5. Con esta remontada memorable en Rosario, el equipo del "Vasco" Arruabarrena avanzó a las semifinales de la Copa Argentina y dio un paso trascendental en la búsqueda de un nuevo título.