Una marea infranqueable de fieles volvió a tomar las carreteras del oeste bonaerense en una demostración multitudinaria de devoción popular. A pesar de los intensos chubascos y las tormentas registradas durante las primeras horas del sábado, cientas de miles de personas partieron desde las inmediaciones del Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, dispuestas a desandar los cerca de 60 kilómetros que separan la capital con el santuario nacional de Luján.
La travesía estuvo marcada por el esfuerzo físico, impermeables de colores improvisados y un ambiente constante de solidaridad comunitaria. A lo largo del trayecto por la Avenida Rivadavia y la Ruta 7 —que atravesó partidos como Morón, Merlo, Moreno y General Rodríguez—, los peregrinos contaron con el apoyo ininterrumpido de puestos sanitarios, voluntarios de la Cruz Roja y organizaciones civiles que brindaron agua, alimentos livianos y asistencia médica de emergencia.
Historias de agradecimiento, promesas cumplidas y súplicas por la situación socioeconómica del país entrelazaron a caminantes de todas las edades y procedencias geográficas. Desde jóvenes que marchaban por primera vez hasta familias enteras con carritos de bebé y veteranos caminantes, el paisaje humano evidenció el peso central que la figura de la Virgen de Luján mantiene como símbolo de cohesión y esperanza en la sociedad argentina.
El paso de la "Imagen Peregrina" de la Virgen guio la columna principal durante todo el recorrido, siendo recibida con vivas, cánticos religiosos y aplausos en cada uno de los municipios. Al caer la noche y durante la fría madrugada del domingo, los feligreses iluminaron los tramos oscuros de la ruta con las linternas de sus teléfonos celulares, transformando el trayecto en un prolongado cordón de luz en constante movimiento.
El momento cúlmine de la jornada tuvo lugar en la mañana del domingo en la Plaza Belgrano, frente a la imponente fachada de la Basílica de Luján, donde el sol finalmente se abrió paso para recibir a los miles de caminantes exhaustos. Allí se celebró la Misa Central, oficiada por las autoridades eclesiásticas locales, quienes resaltaron la vocación de fraternidad de la multitud y llamaron a construir lazos de unidad en la sociedad "sin grietas ni exclusiones".
Las autoridades provinciales y de los distintos municipios coordinaron un extenso operativo de seguridad, vialidad y respuesta sanitaria que se desplegó a lo largo de las 36 horas que duró la convocatoria. Trenes Argentinos también dispuso servicios especiales en el ramal Sarmiento para facilitar el retorno de la marea de peregrinos hacia la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
Con la descongestión paulatina de la plaza central hacia la tarde del domingo, concluyó una nueva edición de la caminata histórica. Una vez más, la histórica peregrinación reafirmó su condición de fenómeno sociocultural de masas, rebasando las adversidades del clima para ofrecer un impactante retrato de fe, perseverancia e identidad compartida.