Boca Juniors sufrió un duro tropiezo en el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana al caer por 1 a 0 ante Vasco da Gama en Alberto J. Armando. El conjunto de la Ribera no logró encontrar la claridad futbolística para romper el esquema defensivo del equipo brasileño y quedó comprometido de cara a la definición de la serie.
El encuentro comenzó con un trámite disputado en la mitad de la cancha, con un Boca insinuando mayor vocación ofensiva pero sin la profundidad necesaria para inquietar con claridad al arquero rival. Por su parte, la escuadra carioca apostó por una postura especulativa, priorizando el orden táctico y esperando el momento oportuno para lastimar mediante transiciones rápidas.
La única conquista del cotejo llegó en el tramo complementario tras una desatención en la marca del fondo local. Aprovechando un desacople defensivo tras una jugada de pelota parada, la visita facturó de manera implacable para silenciar al público presente en la Bombonera y volcar la presión del lado xeneize.
A partir del gol en contra, el dueño de casa buscó la igualdad con más empuje que juego elaborado, poblando el área rival con centros que fueron despejados por la sólida zaga central del conjunto visitante. Pese a las variantes ofensivas dispuestas desde el banco de suplentes, las imprecisiones en el último tercio terminaron frustrando cada intento de empate.
Con este resultado adverso, el equipo argentino quedó sin margen de error y estará obligado a conseguir una victoria en territorio brasileño en el choque de vuelta si pretende forzar la definición por penales o sellar la clasificación directa a la final de la competencia.
El cuerpo técnico y los futbolistas xeneizes deberán ajustar piezas en el funcionamiento colectivo a lo largo de los próximos días, buscando corregir los errores defensivos y recuperar la eficacia en ataque que ha caracterizado sus mejores presentaciones internacionales.
La revancha se disputará la próxima semana en Río de Janeiro, donde Boca intentará revertir la serie en un escenario adverso para mantener vivo el sueño de coronarse en el plano continental.