La especialista a cargo de la gestión hídrica de la Entidad Binacional Yacyretá encendió las alarmas sobre la magnitud de las crecidas que afectan a la cuenca del río Paraná. Según el diagnóstico técnico formulado por el equipo de hidrología de la central hidroeléctrica, las severas precipitaciones registradas en el sur de Brasil constituyen tan solo el inicio de un ciclo de inestabilidad climática asociado al fenómeno de El Niño.
La ingeniera María Alejandra Cristanchi precisó que la masa de agua en tránsito alcanzará su punto máximo de caudal sobre la zona de influencia de la represa en el transcurso de las próximas horas. No obstante, advirtió que la normalización del río no será inmediata y que los volúmenes erogados se mantendrán sensiblemente elevados durante un período prologado.
El informe técnico remarca que la influencia de El Niño se manifestará de forma más aguda durante el semestre comprendido entre octubre y febrero. En este lapso se prevé una recurrencia de temporales sobre las altas cuencas de los ríos Paraná e Iguazú, lo que impedirá un descenso definitivo de las marcas y sostendrá el escenario de vulnerabilidad hídrica en la región.
Frente al avance del frente de la crecida, la represa Yacyretá debió adecuar la operación de sus compuertas para canalizar de manera segura los excedentes de caudal. Este incremento en las descargas tiene un impacto directo e inmediato en las comunidades ribereñas de Ituzaingó y en los puertos situados aguas abajo en territorio correntino, chaqueño y santafesino.
Las autoridades de la represa trabajan en coordinación constante con los comités de emergencia provinciales y los municipios del litoral argentino. El intercambio de información meteorológica e hidrológica en tiempo real resulta clave para activar protocolos de contención, evacuación preventiva y resguardo de ganado en áreas insulares.
Asimismo, la especialista indicó que el suelo en la franja sur de Brasil y el noreste argentino se encuentra con una tasa de saturación crítica, lo que disminuye notablemente la capacidad de absorción ante nuevas lluvias. En este marco, cualquier precipitante de volumen moderado derivará sin atenuantes en incrementos rápidos del nivel de los cauces principales.
El monitoreo de la cuenca continuará bajo estricto control operativo mientras se aguarda el pico de la corriente en la zona de embalse. Las áreas de Defensa Civil instaron a las poblaciones asentadas en zonas de riesgo a permanecer atentas a los comunicados oficiales ya evitar desplazamientos sobre las franjas costeras amenazadas por el agua.