23 de Octubre de 2026
Sociedad / 23-10-2026

Qué regiones de América Latina enfrentan más riesgo de sequías e inundaciones, según el director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño





Felipe Costa analizó a Infobae el pico de calentamiento previsto hacia fin de año, la evolución esperada durante 2027 y los factores que condicionan las consecuencias en cada territorio.

El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) advirtió sobre la consolidación de patrones climáticos extremos en América Latina de cara a los próximos meses. Su director ejecutivo, Felipe Costa, detalló las proyecciones técnicas que marcan un incremento sustancial en la variabilidad meteorológica para la región, impulsado por el comportamiento del Océano Pacífico Ecuatorial y la interacción con otros sistemas atmosféricos globales.

De acuerdo con el análisis compartido por el especialista, el pico de calentamiento de la masa de agua marina alcanzará su punto de máxima intensidad hacia fines del presente año. Este comportamiento térmico alterará de manera directa la circulación de los vientos alisios y la distribución de la humedad, configurando un mapa de vulnerabilidad hídrica muy marcado y diferenciado entre los países del bloque sudamericano y centroamericano.

En el mapa de riesgos trazado por el CIIFEN, la franja comprendida por el litoral del Pacífico sudamericano —con especial impacto en Ecuador, el norte del Perú y amplias zonas costeras de Colombia— enfrenta la mayor amenaza de sufrir precipitaciones extraordinarias e inundaciones. La sobreacumulación de calor en la superficie marina genera corrientes convectivas muy intensas que suelen derivar en tormentas severas, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra.

Por el contrario, el escenario opuesto se proyecta para el Corredor Seco Centroamericano, el norte de Brasil y extensas regiones del Gran Chaco. En estas geografías, el calentamiento del Pacífico suele traducirse en bloqueos atmosféricos que inhiben la formación de nubes, aumentando sustancialmente el riesgo de sequías prolongadas, estrés hídrico para la producción agropecuaria y un incremento en la frecuencia de incendios forestales.

Respecto a la evolución proyectada para 2027, Costa remarcó que los modelos numéricos sugieren una transición paulatina hacia una fase de neutralidad durante el primer trimestre del año entrante. Sin embargo, aclaró que la inercia del sistema climático provocará que los efectos del déficit o exceso de lluvias continúen manifestándose durante varios meses después de que las temperaturas marinas comiencen a normalizarse.

El director del organismo científico enfatizó que las consecuencias de estos eventos en cada territorio no dependen de manera exclusiva de la magnitud del fenómeno natural, sino de factores de vulnerabilidad previa. Entre ellos, destacó el estado de la infraestructura de drenaje urbano, el grado de deforestación de las cuencas hidrográficas, la capacidad de almacenamiento hídrico y la eficiencia de los sistemas nacionales de alerta temprana.

Finalmente, el especialista hizo un llamado a los gobiernos de la región para profundizar las medidas de mitigación y preparación comunitaria antes de la llegada del período de mayor impacto. Desde el CIIFEN insisten en que la inversión preventiva en gestión del riesgo resulta infinitamente más económica y eficaz que la asistencia de emergencia posterior a la ocurrencia de desastres naturales.

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