La crisis de aprendizajes en Matemática que atraviesa el sistema educativo argentino encendió nuevas alarmas tras revelarse la escasa carga horaria que se destina a esta disciplina en los institutos de formación docente. De acuerdo con un reciente informe de Argentinos por la Educación, las materias vinculadas al área representan en promedio apenas un 8,8% del total de las horas cátedra que cursan los futuros maestros de nivel primario.
El diagnóstico expone marcadas asimetrías regionales en el plan de estudios a lo largo del territorio nacional. Mientras que algunas jurisdicciones destinan márgenes ligeramente superiores al promedio, en provincias como Santiago del Estero (5,6%), Salta (6,4%) y Entre Ríos (7,1%) la proporción de horas asignadas a la preparación matemática de los docentes resulta aún más reducida, condicionando las herramientas pedagógicas con las que llegan a las aulas.
Esta limitación en la formación inicial contrasta severamente con los alarmantes indicadores obtenidos por los estudiantes en las evaluaciones estandarizadas de rendimiento escolar. Según los datos de la última prueba Aprender, el 45% de los alumnos de sexto grado de primaria no alcanza niveles satisfactorios en Matemática, una problemática que se profundiza en la secundaria y que tuvo su correlato internacional en las pruebas PISA, donde la Argentina registró el puntaje promedio más bajo de su serie histórica.
Frente a este escenario, pedagogos y especialistas en educación remarcan que el abordaje del problema no se resuelve únicamente incrementando la cantidad de horas frente al pizarrón. Los expertos destacan que resulta indispensable articular los contenidos conceptuales puros con la didáctica específica de la materia, capacitando a los docentes en el razonamiento de procesos y la resolución de problemas cotidianos más allá de la mera memorización de algoritmos.
A la falta de horas en las carreras de grado se suma la escasa participación en instancias de capacitación continua durante el ejercicio profesional. Diversos relevamientos señalan que una proporción menor de maestros de primaria ha asistido a programas de actualización en la materia en los últimos tres años, lo que dificulta la adopción de nuevas estrategias de enseñanza adaptadas a las necesidades actuales de los niños.
Ante la consolidación de la brecha de aprendizaje, las autoridades jurisdiccionales comenzaron a discutir el rediseño de los planes de estudio de los profesorados en el marco del Compromiso Federal por la Matemática. La iniciativa busca fijar pautas nacionales consensuadas para revisar las currículas y evaluar de forma sistemática los conocimientos efectivos con los que egresan los maestros antes de tomar sus cargos.
Revertir el déficit en la enseñanza de la matemática se posiciona así como un desafío estratégico para el futuro educativo del país. Tanto los analistas como las organizaciones del sector educativo coinciden en que fortalecer las bases disciplinares y metodológicas en los institutos de formación docente es el paso inicial e imprescindible para elevar el nivel de los alumnos en las escuelas de todo el territorio.