La trágica resolución de la búsqueda de Nancy Godoy puso fin a 21 días de angustia, incertidumbre y misterio en la provincia de Corrientes. El hallazgo del cuerpo semisumergido de la docente rural de 52 años en un potrero del paraje El Malezal, en la zona de Esquina, confirmó las peores sospechas de los investigadores y transformó de forma definitiva la carátula del expediente en un brutal caso de femicidio que conmociona a la provincia.
El rastro de la maestra se había perdido a principios de octubre, tras enviar un último mensaje de audio antes de dirigirse hacia la escuela rural donde dictaba clases y solía permanecer durante la semana hábil debido a la escasa conectividad de la zona. Al no regresar a su hogar ni registrarse comunicación con su entorno familiar, las alertas se encendieron de inmediato, dando inicio a un complejo operativo de rastrillaje que incluyó despliegue terrestre, helicópteros y la reconstrucción minuciosa de sus últimos movimientos.
Con el correr de las jornadas, el expediente impulsado por el Ministerio Público Fiscal se pobló de inconsistencias, testimonios contrapuestos y pistas cruzadas que apuntaban al entorno rural cercano a la estancia "El Curupí", predio donde funcionaba el establecimiento educativo. La realización de sucesivos allanamientos permitió el secuestro de indicios de vital importancia, tales como prendas de vestir quemadas, calzado, cuchillos y ropa con manchas hemáticas que fueron remitidos de urgencia para cotejos genéticos.
La compleja trama judicial cuenta actualmente con cinco personas privadas de la libertad bajo distintas imputaciones. La hipótesis principal de la Fiscalía atribuye la coautoría del femicidio a Ireneo Zarza y Felipe Dionisio Sandoval —capataz y peón de la zona—, junto al joven Nahuel Rojas. A ellos se suma Rosa Leguizamón, imputada como coautora por homicidio simple, mientras que Ernesto Ezequiel Bordón se encuentra arrestado acusado de falso testimonio por mentir u ocultar datos en sus declaraciones iniciales.
Entre las líneas de investigación que sostienen los fiscales sobresale la posibilidad de que el homicidio haya sido precedido por un ataque o acoso de índole sexual. El análisis preliminar del cuerpo hallado a pocos kilómetros del colegio y el estudio del bolso recuperado a escasa distancia de la víctima resultarán determinantes para reconstruir la mecánica del hecho e identificar con precisión la participación que le cupo a cada uno de los acusados.
En forma paralela, la causa examina las denuncias e incomodidades previas que la docente había expresado respecto a las precarias condiciones edilicias del establecimiento y el abandono institucional del predio. La constatación de si estas fricciones mantuvieron alguna relación directa o indirecta con la agresión forma parte de las múltiples aristas que los investigadores buscan cerrar para completar el cuadro probatorio.
El esclarecimiento definitivo del crimen de Nancy Godoy aguarda los resultados conclusivos de la autopsia encomendada al Instituto Médico Forense. La comunidad educativa y los familiares de la víctima exigen justicia mientras los cuatro imputados principales afrontan la prisión preventiva firmada por la Justicia, en el marco de una investigación que entra en su fase procesal más decisiva.