El tramo final del Gran Premio de México dejó una marcada amargura para Franco Colapinto y la escudería Alpine. Tras haber concretado una sólida actuación en el Autódromo Hermanos Rodríguez que le permitió cruzar la línea de meta en el octavo puesto y romper una racha negativa de carreras sin sumar, una sanción posterior emitida por las autoridades de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) lo reclasificó en la decimoquinta posición.
La penalización de 10 segundos recayó sobre el piloto argentino por no haber reducido de manera suficiente la velocidad en una zona delimitada por bandera amarilla. La determinación oficial borró de un plumazo los cuatro puntos cosechados en pista, alterando el clasificador final y privando a la estructura francesa de capitalizar una de las actuaciones más consistentes de la temporada.
Una vez oficializada la resolución de los comisarios deportivos, Colapinto expresó sus sensaciones ante la prensa con notable frustración por el desenlace del evento. “Es un final muy amargo después de lo que había sido una linda sensación de volver a los puntos tras una serie de carreras en las que no pude terminar. Pido disculpas a todos en el equipo por lo ocurrido bajo la bandera amarilla. Si bien es difícil de entender del todo, es mi error arriba del auto”, admitió el bonaerense.
El joven corredor de 23 años había desplegado una destacada estrategia de competencia tras haber partido desde el undécimo casillero de la grilla de salida. Con maniobras precisas en el tramo inicial, logró ganar terreno con los neumáticos medios y sostener un ritmo competitivo en la tanda final con la variante de compuestos blandos, sobrepasando rivales en el pelotón del medio con solvencia técnica.
A pesar del trago amargo por perder los puntos en los escritorios de la FIA, el piloto de Pilar prefirió rescatar el salto cualitativo experimentado por el monoplaza a lo largo del fin de semana en suelo mexicano. Colapinto destacó el notable esfuerzo de los ingenieros y mecánicos para revertir las falencias mecánicas previas y recuperar competitividad de cara al cierre del campeonato mundial.
En el plano institucional, la cúpula directiva del equipo Alpine acató la decisión reglamentaria, aunque manifestaron su desazón por el desenlace. Los asesores del equipo remarcaron la frustración de irse de Ciudad de México con los casilleros vacíos, valorando de todos modos el nivel conductivo exhibido por el sudamericano a lo largo de las 71 vueltas disputadas en el trazado azteca.
Sin margen para el lamento, la atención del circuito internacional se traslada de inmediato al Autódromo José Carlos Pace de Interlagos para disputar el Gran Premio de San Pablo. Colapinto buscará tomarse revancha rápida en la pista brasileña, donde se aguarda una multitudinaria presencia de simpatizantes argentinos para brindarle su apoyo en el tramo decisivo de la temporada.