Una novedad de último momento se lleva los flashes del fútbol argentino, comenzando la segunda fecha: se trata de la venta de Rodrigo Villagra, unos de los volantes centrales de River, al grupo Foster Gillett, por la exuberante cifra de 11,5 millones de dólares.
Es un pase atípico, particular, en línea con lo que fue la llegada de Villagra a River. Rodrigo llegó por 12 millones de dólares al elenco millonario, en una cifra muy criticada, y por encima de su valor de mercado. Además, con muchas expectativas de que sea el “5” de River.
Sin embargo, y tras su tumultuosa salida de Talleres, siempre estuvo “poniéndose a punto” desde lo físico, y los partidos que jugó, estuvo lejos de colmar las expectativas. Además, se lo notó con una marcha menos desde la parte física.
Cuando parecía ser un clavo para River, y que nunca iba a poder recuperar ni la mitad de lo invertido por él, aparece Foster Gillett pagando casi lo mismo que River. Curioso movimiento, por un futbolista que es una apuesta riesgosa en lo financiero.
Sin embargo, ese grupo financiero parece agradarle jugar con el peligro: habían comprado en una cifra llamativamente alta a Cristian Medina, quien se encontraba en una situación similar en Boca.
La pregunta es, ¿no había una mejor manera de invertir esos 27 millones de dólares? Es casi lo que gastó River o Boca en todos sus refuerzos, ¿dónde estaría la ganancia? Medina juega en Estudiantes, y Villagra no jugaría en el Pincha, al estar el puesto cubierto.