Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica tras utilizar el avión oficial y desplegar una comitiva de más de 250 personas para asistir a un evento privado en Córdoba. El acto, denominado Derecha Fest, se realizó en el hotel Quórum y no tuvo carácter institucional ni fue transmitido por los canales oficiales de Presidencia.
El traslado incluyó tres aeronaves de la Fuerza Aérea, entre ellas el Tango 10, que llevó al presidente y a su hermana Karina Milei. Además, se movilizaron efectivos de Casa Militar, Gendarmería, Policía Federal, PSA y Ejército, replicando el dispositivo de seguridad de actos oficiales como el del 25 de mayo. El costo estimado del operativo ronda los 80.000 dólares.
La organización del evento facturó más de 105 millones de pesos en entradas, pero el uso de recursos públicos para una actividad partidaria generó cuestionamientos. El diputado Esteban Paulón presentó un pedido de informes para que Presidencia detalle los gastos, la composición de la comitiva y el marco legal que justifica el despliegue estatal.
Durante el acto, Milei lanzó duras críticas contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien calificó de “bruta traidora”, y reforzó su discurso libertario con ataques a periodistas y opositores. La prensa fue excluida del evento, y una periodista de Página/12 fue retirada del recinto pese a haber pagado su entrada.
El episodio reaviva el debate sobre el uso de bienes públicos para fines partidarios y deja al Gobierno en una posición incómoda frente a la opinión pública. Mientras Milei refuerza su perfil electoral, crecen las voces que exigen transparencia y límites en el ejercicio presidencial.