Aunque el Congreso está en receso, la rosca política no se detiene. El Gobierno trabaja para asegurarse los votos necesarios y evitar que la oposición pueda revertir los vetos presidenciales a leyes como el aumento jubilatorio, la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad.
El objetivo es bloquear cualquier intento de insistencia de la oposición en Diputados y el Senado. Para eso, el oficialismo busca consolidar un tercio de los votos en ambas cámaras, lo que impediría que se alcancen los dos tercios necesarios para anular los vetos.
En este contexto, el PRO cumple un rol clave. Si bien hubo abstenciones recientes que generaron ruido, ahora crece el acercamiento de muchos de sus legisladores a la postura del oficialismo, lo que podría ser decisivo en la votación.
Dentro del PRO hay posiciones divididas. Algunos diputados ligados al larretismo mantienen su postura crítica, pero otros, como Vidal y Lospennato, analizan abstenerse o acompañar, tensionados entre el equilibrio fiscal y las demandas sociales.
A su vez, el oficialismo tejió alianzas con la llamada “Liga del Interior”, un bloque de diputados que ya forma parte del interbloque de La Libertad Avanza, y negocia con otros espacios provinciales para reforzar su número.
El lunes será una fecha clave: se espera que Milei firme los vetos y a partir de ahí comenzará la cuenta regresiva para definir si el Congreso los avala o intenta rechazarlos. Todo ocurre en medio de la previa al cierre de listas, donde cada gesto político tiene doble valor.