Un nombre falso y una trama internacional
La investigación por la estafa vinculada al token $LIBRA dio un giro inesperado esta semana. Peritos judiciales lograron identificar al supuesto empresario singapurense Julián Peh, quien habría participado del lanzamiento del proyecto cripto promovido por Javier Milei. Según fuentes del caso, su verdadero nombre sería Qihao Bao, y se habría formado en una universidad estadounidense. Interpol confirmó que no existen registros de “Julián Peh” en Singapur, lo que refuerza la hipótesis de que se trató de una identidad falsa.
Sospechas sobre una reunión en Olivos
Los querellantes del caso Libra sostienen que Bao habría estado presente en la residencia de Olivos el día del lanzamiento del token, el 14 de febrero. Aunque Migraciones no registra su ingreso al país, se presentará una nueva medida de prueba para esclarecer su presencia. En los registros oficiales figura una “reunión protocolar” con Milei, Manuel Adorni y otros actores del ecosistema cripto, en la que Peh aparece como solicitante del encuentro.
El papelón del gobierno y el rol de Kip Protocol
Cuando estalló el escándalo, desde Casa Rosada atribuyeron el proyecto Libra a la empresa Kip Protocol, supuestamente dirigida por Peh. Sin embargo, tras el colapso del token y las pérdidas millonarias para miles de inversores, la firma publicó un comunicado desligando al presidente de cualquier vínculo con el desarrollo. La publicación coincidió con un tuit de Milei en el que aclaraba que se trataba de un emprendimiento privado.
Una causa paralizada y nuevas pruebas
El fiscal Eduardo Taiano mantiene la causa en estado casi inactivo, pero los abogados querellantes avanzaron por su cuenta. Lograron acceder incluso al legajo escolar del empresario, y ahora buscan que se reactive la investigación con base en los nuevos datos. La jueza María Servini también fue notificada del hallazgo, que podría reconfigurar el caso y abrir nuevas líneas de responsabilidad.
Impacto político y dudas sobre seguridad presidencial
La revelación de que un personaje con identidad falsa pudo reunirse con el presidente y participar de un evento oficial genera preocupación en el ámbito político. La falta de controles sobre su ingreso y su rol en una estafa internacional plantea interrogantes sobre la seguridad institucional y la transparencia del entorno presidencial. El caso Libra, lejos de cerrarse, parece estar entrando en su capítulo más explosivo.