La interna de Fuerza Patria, el frente que agrupa al kirchnerismo, el Frente Renovador y sectores sindicales, atraviesa un momento decisivo de cara a las elecciones legislativas de octubre. Las diferencias entre los sectores más cercanos a Cristina Kirchner y los que responden a gobernadores y dirigentes con perfil más moderado se han intensificado en las últimas semanas, generando un clima de incertidumbre sobre la conformación final de la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires.
En ese contexto, el nombre de Máximo Kirchner comenzó a sonar con fuerza como posible cabeza de lista. Aunque actualmente ocupa una banca, su eventual candidatura sería interpretada como un gesto político de confrontación directa con el oficialismo libertario, especialmente con el presidente Javier Milei. Desde La Cámpora se impulsa su postulación como una forma de reafirmar la identidad del espacio y recuperar protagonismo parlamentario.
Por otro lado, Sergio Massa confirmó que no será candidato, lo que descomprimió la tensión con Juan Grabois, quien había amenazado con romper la alianza si el exministro encabezaba la lista. A pesar de su decisión, Massa sigue operando desde las sombras, buscando ubicar referentes del Frente Renovador en lugares estratégicos de la nómina. Esta jugada revela que, aunque no será candidato, su influencia dentro de Fuerza Patria sigue vigente.
El sindicalismo también busca asegurarse representación en el Congreso. La CGT logró incluir a Hugo Antonio Moyano, hijo del líder camionero, en la lista bonaerense, lo que refuerza la alianza entre el movimiento obrero y el kirchnerismo. Sin embargo, persisten las dudas sobre cómo se resolverán las tensiones entre Cristina Kirchner, Axel Kicillof y los intendentes del conurbano, que también reclaman espacios.
Con el cierre de listas previsto para el domingo, la mesa chica del peronismo negocia contrarreloj. Además de Máximo Kirchner, se mencionan nombres como Teresa García, Jorge Taiana y Sergio Palazzo. El hermetismo es total, y las decisiones se toman en reuniones reservadas, lejos de los micrófonos. Lo que está en juego no es solo una lista, sino el futuro del espacio en el Congreso y su capacidad de enfrentar al oficialismo en un escenario político cada vez más polarizado.