En un comunicado público difundido el 3 de septiembre, Axel Kicillof hizo responsable al presidente Javier Milei por cualquier episodio de violencia que pudiera ocurrir durante el acto de cierre de campaña en Moreno. El gobernador expresó su preocupación por la seguridad del evento y pidió a los vecinos que no se acerquen al lugar, advirtiendo que “el verdadero modo de expresar enojo no es con gritos ni con piedras: es con votos el domingo”.
Kicillof señaló que la convocatoria organizada por La Libertad Avanza tiene “aspectos muy extraños y sospechosos”, como la elección de un predio sin condiciones para recibir a miles de personas y la participación de figuras con “más prontuario delictivo que experiencia política”. Además, recordó incidentes previos en Lomas de Zamora, Junín y Corrientes, donde —según él— hubo fallas graves en la seguridad presidencial, a cargo de Casa Militar y las fuerzas federales.
El mandatario bonaerense acusó al Gobierno nacional de utilizar el caos como herramienta de comunicación. “Cuando no pueden explicar lo que hacen, desvían la atención, siembran odio, denuncian fraude y enrarecen el clima social”, afirmó. También criticó la falta de coordinación en los operativos de seguridad y la desprotección del propio presidente en actos anteriores.
En paralelo, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, envió una carta formal a Casa Militar alertando sobre las deficiencias logísticas del predio elegido en Moreno. Según el informe, el lugar no cuenta con infraestructura mínima para albergar un evento masivo con presencia presidencial.
El mensaje de Kicillof se enmarca en un clima de máxima tensión política, a pocos días de las elecciones. “Hace falta responsabilidad y apego a la democracia, dos cualidades que le faltan a este presidente”, concluyó el gobernador, dejando en claro su desconfianza hacia el oficialismo nacional.