La derrota de La Libertad Avanza en territorio bonaerense abrió un intenso debate interno sobre la necesidad de oxigenar el gabinete. Sin embargo, tras dos reuniones de ministros en la Casa Rosada, el presidente Javier Milei optó por mantener intacto su equipo. La postura de su hermana y secretaria general, Karina Milei, fue determinante para frenar cualquier cambio, incluso la salida de figuras cuestionadas como Eduardo “Lule” Menem.
En lugar de anunciar recambios, el Gobierno comunicó la creación de una “mesa política” integrada por el propio Milei, Karina, Guillermo Francos, Santiago Caputo, Patricia Bullrich, Martín Menem y el vocero Manuel Adorni. La novedad generó sorpresa y críticas, ya que se trata del mismo grupo que se reúne semanalmente desde hace meses. Para algunos funcionarios, la medida fue más un gesto de resistencia interna que una respuesta a la crisis política y económica.
La decisión llega en un contexto de fuerte presión de los mercados, que reaccionaron con suba del dólar, caída de acciones y aumento del riesgo país tras el resultado electoral. Sectores del oficialismo advirtieron que la falta de cambios podría profundizar la desconfianza y complicar la estrategia de cara a las elecciones nacionales de octubre. “Javier tiene 72 horas para hacer los cambios, después nos lleva puesto el mercado”, alertó un dirigente del ala económica.
En paralelo, la convocatoria al diálogo con gobernadores fue recibida con escepticismo. El santafesino Maximiliano Pullaro rechazó la invitación en menos de una hora, reflejando la dificultad del Ejecutivo para tender puentes con la oposición. La propuesta de Santiago Caputo de avanzar hacia un gabinete de “unidad nacional” con figuras del PRO y del peronismo no kirchnerista quedó archivada, reforzando la idea de que Karina Milei mantiene un control férreo sobre las decisiones estratégicas.
El episodio confirma que, más allá de la derrota electoral, el núcleo duro libertario no está dispuesto a ceder espacios ni a modificar su esquema de poder. Con el calendario electoral corriendo y la economía en tensión, la apuesta del Presidente y su hermana es resistir con el mismo equipo, confiando en que la disciplina interna y la centralización de decisiones les permitan llegar fortalecidos a la próxima cita en las urnas.