Tras la derrota electoral en Buenos Aires, el Gobierno nacional recompone su gabinete y designa a Lisandro Catalán como ministro del Interior. El tucumano, mano derecha de Guillermo Francos, tendrá la misión de articular con las provincias en medio de las reformas estructurales que impulsa la Casa Rosada.
En un movimiento que marca el primer cambio de gabinete tras el revés electoral en la provincia de Buenos Aires, el presidente Javier Milei oficializó la designación de Lisandro Catalán como nuevo ministro del Interior. El anuncio fue realizado por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien destacó que el objetivo es “retomar el diálogo con los gobernadores afines” y avanzar en la implementación de reformas estructurales.
Catalán, abogado tucumano y magíster en Gestión Pública, venía desempeñándose como número dos de Francos, con un rol clave en la articulación con las provincias. Su ascenso al rango ministerial no solo recompone la estructura institucional del área —que había sido degradada a secretaría— sino que también refuerza el perfil político del Gobierno en un momento de tensión con los mandatarios provinciales.
La creación de la Mesa Federal, integrada por Catalán, Francos y el ministro de Economía Luis Caputo, busca consolidar un espacio de negociación con los gobernadores que comparten el rumbo libertario. El énfasis en los “afines” deja entrever una estrategia de exclusión hacia figuras como Axel Kicillof, quien reclamó públicamente una reunión con el presidente tras el triunfo del peronismo en Buenos Aires.
El nuevo ministro del Interior tendrá bajo su órbita temas sensibles como la relación institucional con las provincias, la organización electoral y la gestión de emergencias. En ese marco, su experiencia en el Registro Nacional de Reincidencia y su paso por distintas gestiones —desde el Frente de Todos hasta el actual gobierno libertario— le otorgan un perfil técnico con capacidad de diálogo transversal.
La llegada de Catalán al gabinete marca un intento de recomposición política tras una elección que dejó al oficialismo golpeado en territorio bonaerense. Con el foco puesto en sostener gobernabilidad y avanzar en reformas, el Ministerio del Interior vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia de Milei. El desafío será lograr consensos sin ampliar grietas, en un escenario donde cada voto provincial cuenta.