En medio del debate político por el rol del Congreso y las decisiones del Ejecutivo, el ministro del Interior, Guillermo Francos, afirmó que está dispuesto a asistir al Parlamento si la oposición formaliza un pedido de interpelación. “Si me convocan, voy. No tengo nada que ocultar”, expresó en declaraciones radiales, en un gesto que busca descomprimir la tensión institucional.
La declaración se produce en un contexto de creciente malestar entre los bloques opositores, que cuestionan la falta de diálogo y el uso reiterado de decretos por parte del Gobierno. Francos, considerado uno de los funcionarios con mayor capacidad de negociación, intenta mantener puentes abiertos con sectores legislativos, especialmente en el Senado, donde el oficialismo no tiene mayoría.
Desde la oposición, algunos referentes ya habían deslizado la posibilidad de citar al ministro para que brinde explicaciones sobre el proceso de toma de decisiones, la relación con las provincias y el avance de reformas sin tratamiento legislativo. La predisposición de Francos podría abrir una instancia de diálogo, aunque aún no hay fecha ni consenso para concretar la convocatoria.
El ministro también defendió el rumbo del Gobierno y aseguró que “no hay vocación de confrontar con el Congreso”, sino de avanzar en transformaciones profundas. “Estamos dispuestos a explicar lo que haga falta, pero también pedimos responsabilidad institucional”, agregó.
La eventual interpelación de Francos podría convertirse en un hecho político relevante, no solo por el contenido del debate, sino por lo que representa: una oportunidad para medir el clima parlamentario y la capacidad del oficialismo de sostener interlocutores válidos en medio de la polarización.