18 de Abril de 2026
Nacionales / 25-09-2025

Furia del campo por el pacto Caputo-cerealeras: “Diez tipos se llevaron 2.000 millones de dólares”





Productores denuncian que la baja temporal de retenciones benefició solo a un puñado de grandes exportadoras, que en 72 horas coparon el cupo de liquidaciones y dejaron al margen a la mayoría del sector.

El anuncio del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, de habilitar exportaciones con retenciones cero por un cupo de 7.000 millones de dólares desató una tormenta política y económica en el agro. Lo que en principio parecía un guiño al campo terminó en un negocio millonario para un reducido grupo de cerealeras, que en apenas tres días agotaron el beneficio y dejaron sin margen a los productores.

Según estimaciones de la Mesa de Enlace, once grandes exportadoras —entre ellas Bunge, LDC, Cofco y Cargill— concentraron las operaciones y se quedaron con una ganancia extraordinaria de alrededor de 2.000 millones de dólares. “Fue un acuerdo en una mesa con diez personas. El campo la vio pasar”, denunciaron desde Federación Agraria, al señalar que mientras se discutía con las entidades, el Gobierno ya había cerrado el trato con las multinacionales.

La bronca se hizo sentir incluso en sectores cercanos al oficialismo. Desde la Sociedad Rural de Rosario emitieron un duro comunicado en el que acusaron al Gobierno de generar “desequilibrios, exclusión y malestar” al favorecer a un grupo reducido de exportadores. “En lugar de ser un alivio para los productores, la medida terminó siendo un negocio cerrado para pocos”, remarcaron.

El mecanismo fue simple: las cerealeras declararon ventas de granos que ya habían comprado a los productores —descontándoles las retenciones— o incluso operaciones futuras, asegurándose así el beneficio de la exención. Los pequeños y medianos productores, con poca cosecha disponible y sin capacidad financiera para anticipar operaciones, quedaron fuera de juego.

El trasfondo político es evidente: el Gobierno buscaba desesperadamente dólares para reforzar las reservas y enviar señales de calma a los mercados. Sin embargo, la jugada terminó erosionando la relación con un sector clave que Milei pretendía recomponer tras meses de tensión. “Fue una medida desesperada que solo generó más enojo”, reconoció un gobernador del interior.

La comparación con los programas de “dólar soja” de gestiones anteriores no tardó en aparecer. En redes sociales, dirigentes rurales recordaron que al menos en esos casos los beneficios llegaron a los productores. Esta vez, en cambio, la sensación predominante es la de haber sido usados en un acuerdo que, lejos de fortalecer al campo, consolidó la concentración en manos de las grandes cerealeras.


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