18 de Abril de 2026
Nacionales / 01-10-2025

Milei avanza con la privatización de Nucleoeléctrica y crecen las críticas al plan de Reidel





El Gobierno incluyó la empresa estatal de energía nuclear en el listado de privatizaciones desató una ola de cuestionamientos técnicos políticos. Expertos advierten que el plan de Eduardo Reidel, secretario de Energía, pone en riesgo la soberanía tecnológica la seguridad estratégica del país.


La administración de Javier Milei dio un paso más en su política de desguace estatal al confirmar que Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), operadora de las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse, será incluida en el paquete de empresas a privatizar. La decisión fue impulsada por el secretario de Energía, Eduardo Reidel, y generó un fuerte rechazo en el sector científico, opositor y sindical.

El argumento oficial sostiene que la privatización permitirá “mejorar la eficiencia operativa” y atraer inversiones privadas para el desarrollo de nuevas centrales. Sin embargo, especialistas del sector nuclear advierten que NASA cumple funciones estratégicas que no pueden quedar en manos del mercado, como el manejo de residuos radiactivos, la seguridad operativa y la articulación con organismos internacionales.

Uno de los puntos más cuestionados del plan de Reidel es la falta de consulta con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y con INVAP, dos instituciones clave en el desarrollo tecnológico nuclear argentino. “Es una decisión que desconoce décadas de trabajo científico y pone en riesgo la autonomía energética del país”, señaló un exdirector de la CNEA.

Desde el Congreso, legisladores de Unión por la Patria y la UCR pidieron informes sobre el alcance de la privatización y advirtieron que podría violar tratados internacionales suscriptos por Argentina en materia de no proliferación y seguridad nuclear. También alertaron sobre el impacto en los trabajadores del sector, que temen despidos y pérdida de derechos laborales.

En paralelo, gremios como ATE y Luz y Fuerza anunciaron medidas de fuerza y movilizaciones frente a las plantas de Atucha y Embalse. “No vamos a permitir que se entreguen activos estratégicos a fondos buitres o empresas extranjeras”, expresó el dirigente Pablo Micheli.

El plan de Reidel se inscribe en la lógica de desregulación total que impulsa el Gobierno, pero la resistencia crece incluso dentro de sectores técnicos que habían acompañado la gestión libertaria. La energía nuclear, por su complejidad y sensibilidad, podría convertirse en un nuevo frente de conflicto para Milei, que busca mostrar orden pero enfrenta cada vez más ruido.


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