En la madrugada del miércoles, residentes del Complexo da Penha, en la zona norte de Río de Janeiro, trasladaron más de 50 cadáveres a la plaza São Lucas, luego de hallarlos en una zona boscosa entre los complejos del Alemão y de la Penha. El área fue escenario de la operación policial más letal en la historia del estado, con un saldo oficial de 64 muertos y 81 detenidos.
Los cuerpos, en su mayoría de hombres, fueron encontrados por vecinos que salieron a buscar a familiares desaparecidos tras el operativo contra el grupo narco Comando Vermelho. Sin asistencia oficial, los habitantes organizaron el traslado de los cadáveres, que presentaban signos de violencia extrema, incluyendo disparos en la nuca y puñaladas, según testigos y abogados presentes en el lugar.
La Defensa Civil llegó al sitio en horas de la mañana para retirar los cuerpos, que habían sido alineados por los propios vecinos en la plaza. La escena generó conmoción y reavivó el debate sobre el uso de la fuerza en las favelas y la falta de respuesta institucional ante las consecuencias de los operativos de seguridad.
Organizaciones de derechos humanos y líderes comunitarios exigieron una investigación independiente y denunciaron la ausencia de protocolos humanitarios en zonas vulnerables. Mientras tanto, el número de víctimas podría seguir aumentando, ya que se reportan más cuerpos sin identificar en la zona selvática.