El Tribunal Oral Federal N°7 abrió este jueves el juicio oral por la causa conocida como los cuadernos de las coimas, considerada uno de los procesos de corrupción más grandes de la historia argentina. La investigación se originó en 2018 a partir de las anotaciones del chofer Oscar Centeno, quien describió supuestos recorridos para recolectar dinero de empresarios vinculados a la obra pública durante los gobiernos kirchneristas.
En esta primera jornada, los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli iniciaron la lectura de las imputaciones contra Cristina Fernández de Kirchner, exfuncionarios como Julio De Vido y Roberto Baratta, y más de 80 empresarios. El volumen de pruebas anticipa un proceso largo, con audiencias semanales que podrían extenderse durante años.
Cristina Kirchner, conectada de manera virtual, cuestionó la legitimidad del juicio y lo calificó como “otro show judicial”. Según la exmandataria, el proceso busca mantener viva una “opereta” para presionarla políticamente y, al mismo tiempo, tapar el debate sobre las reformas económicas de Milei, que incluyen cambios en el sistema laboral y previsional.
La defensa de la expresidenta volvió a objetar la validez de las fotocopias de los cuadernos, dado que Centeno confesó haber quemado los originales. Sin embargo, la fiscalía sostiene que los peritajes y testimonios de empresarios que se acogieron a la figura del arrepentido confirman la existencia de pagos sistemáticos de sobornos.
El inicio del juicio reaviva la tensión entre el poder judicial y la política. Para el oficialismo, la causa es una muestra de la corrupción estructural de los gobiernos anteriores; para el kirchnerismo, se trata de una persecución destinada a condicionar su rol opositor y desviar la atención de la agenda económica actual.
Más allá de las posiciones, el proceso abre un capítulo decisivo en la historia judicial argentina. El desenlace no solo impactará en la figura de Cristina Kirchner, sino también en la dinámica política de un país que atraviesa reformas profundas y un clima de polarización creciente.